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Gerson Gómez:La Biblioteca de los hijos de Laurita Garza

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La orquesta imaginaria de Rodrigo Díaz Cortez

Minina escapa de un centro de menores gracias a la ayuda de Sinestesia, una muchacha de pelo azul con un 38 que escupe aceitunas de plomo. Busca a su familia desahuciada y a su padre, un estibador sindicalista y músico aficionado que ahora sopla una tuba de cartón, enajenado por las descargas eléctricas de la tortura. Pero no parece sencillo entre los gases lacrimógenos y las tanquetas hidrantes de los carabineros. El escenario de un estallido en el que las jóvenes cabalgan, como las valkirias de Wagner. Y en esa partitura alucinada el Astronauta, un hombre de andares lunares con un volante en las manos, juega un rol esencial: conduce en su autobús a los fantasmas, quizá las víctimas de la violencia política y la marginación, hacia un destino mejor. Con esos acordes de sueño y realidad, ternura y ferocidad, Rodrigo Díaz Cortez compone la música de un relato demoledor. La verdadera banda sonora de la revuelta chilena de 2019.

El mal cautivo de Maurizio Torchio

«El mal cautivo» se trata de una suerte de diario sublimado de una cadena perpetua que narra la vida en prisión y los eventos que llevaron al narrador a la cárcel y a una situación límite del mundo y de su propia existencia. Una historia desgarradora contada desde el interior más oscuro e impenetrable, desde la vida o no vida de la prisión y su dinámica más ancestral, donde las jerarquías imperan en las geografías internas de este mundo aparte, donde los pisos y corredores representan territorios con su propia legislación.

Una novela existencial en cuyo centro sitúa Torchio de manera magistral la lógica del encarcelamiento. Una lógica que involucra y somete a prisioneros, carceleros y a las familias de los internos.

Pasaje al acto de Virgina Cosin

La protagonista de esta novela está temporalmente internada en un psiquiátrico. De los múltiples ojos que la observan, durante ese tiempo medicalizado y suspendido entre cuatro paredes, los más filosos son los suyos. Mientras repasa su incapacidad para actuar relee de principio a fin “Madame Bovary” hasta establecer con el personaje de Flaubert una relación que va más allá de cierta inclinación por la fantasía y la muerte.

Entre las imágenes que dibujan su encierro, una de ellas es la de la excavación. Como un preso en una cárcel de máxima seguridad, que raspa el piso duro con una cuchara. Pero adónde lleva ese pozo, ese cavar dentro de su cabeza, o qué es lo que hay del otro lado del túnel, es lo que intentará descubrir durante este viaje inmóvil.

Imitación del hombre de Ferran Toutain

Todo cuanto constituye la personalidad de un hombre proviene de la imitación de otros hombres: sus convicciones, sus anhelos, sus gestos. La personalidad puede ser calcada con todos sus atributos, hasta en los detalles más nimios, puede transferirse de un hombre a otro sin variaciones sustanciales, y también puede crearse a partir de distintos modelos. Sin embargo, no puede aspirar a la originalidad. Por decirlo con palabras de Gombrowicz, el autor más aludido en el presente ensayo, la autenticidad está fuera del alcance humano.