
El sector manufacturero continuó su tendencia a la baja durante febrero, registrando cuatro meses consecutivos en zona de contracción. Los principales indicadores de producción reflejaron un descenso significativo, destacando la caída en los nuevos pedidos, el volumen físico de producción y la capacidad utilizada, los cuales se situaron muy por debajo del umbral de crecimiento.
En el comercio exterior, la situación no fue distinta. Aunque las exportaciones mostraron una ligera recuperación, el índice de importaciones mantuvo una tendencia descendente, reflejando la cautela del sector ante el panorama económico. En cuanto al empleo, el número de trabajadores registró una leve alza, pero sin alcanzar niveles de expansión. Los inventarios también se mantuvieron cerca del umbral de crecimiento, sin cambios significativos.
A pesar de un ligero repunte en la inversión, con el 23% de las empresas adquiriendo maquinaria o equipo, el nivel de compras sigue por debajo del promedio anual, lo que indica incertidumbre en el sector. Entre los principales factores que obstaculizan el crecimiento empresarial, el panorama político fue señalado como el mayor reto por tercer mes consecutivo, alcanzando un máximo histórico en preocupación para las empresas.
Otros desafíos incluyen la debilidad económica, el entorno internacional adverso y la reducida demanda externa, factores que han cobrado mayor relevancia en las decisiones empresariales. Además, el aumento en los precios de las materias primas sigue impactando al sector, con un índice que se mantiene elevado, reflejando presiones inflacionarias que afectan los costos de producción.
El panorama general sugiere que el sector manufacturero enfrenta un contexto desafiante, con pocos signos de una pronta recuperación. Las empresas continúan adaptándose a un escenario incierto, en el que la estabilidad política y económica jugará un papel clave en la reactivación del crecimiento.
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