
El ocaso de la transparencia: adiós a CompraNet
En lo que podría considerarse un retroceso histórico en la lucha contra la corrupción, la desaparición de CompraNet como parte de la reforma a la Ley de Obras Públicas marca un punto de inflexión preocupante para la administración de los recursos públicos en México.
El sistema que durante años sirvió como ventana de transparencia para las contrataciones gubernamentales será sustituido por una nueva plataforma digital bajo el control directo de la Secretaría de Contraloría, dependencia que paradójicamente debería fiscalizar los procesos que ahora administrará.
La justificación oficial -modernizar los sistemas de contratación- choca frontalmente con las advertencias de expertos y opositores políticos, quienes ven en esta medida un retroceso institucional que concentra poder en el ejecutivo y elimina contrapesos. El argumento de que la nueva plataforma garantizará mayor transparencia resulta difícil de digerir cuando simultáneamente se reducen los umbrales para adjudicaciones directas y se excluyen del escrutinio público a entidades como Pemex y CFE.
Resulta sintomático que esta reforma haya generado divisiones incluso entre aliados políticos del gobierno. Las críticas más duras no vienen solo de la oposición tradicional, sino de analistas y organizaciones civiles que durante años han documentado cómo la opacidad en las contrataciones públicas facilita el desvío de recursos.
La eliminación de CompraNet, lejos de ser una simple actualización tecnológica, parece responder a una lógica de control centralizado que preocupa a quienes valoran la rendición de cuentas.
El verdadero costo de esta decisión no se medirá en bytes o líneas de código, sino en la erosión de la confianza ciudadana. Cuando desaparecen los mecanismos de vigilancia independiente y se concentran las decisiones en pocas manos, se siembra el terreno fértil para los abusos. La historia reciente de México debería habernos enseñado que los sistemas de compras opacos siempre terminan saldándose con escándalos de corrupción y dinero malhabido.
Mientras el gobierno celebra esta “modernización” como un triunfo, la sociedad debe permanecer alerta. La desaparición de CompraNet no es un simple cambio de plataforma: es el desmantelamiento de uno de los pocos instrumentos que permitían a los ciudadanos vigilar cómo se gastan sus impuestos.
En un país que sigue padeciendo los estragos de la corrupción, este paso atrás en materia de transparencia podría tener consecuencias graves y duraderas para la vida democrática. El tiempo dirá si las promesas de mayor eficiencia valieron el precio de menos controles y menos ojos vigilantes.
Por cierto, de nuevo Morena fue aplastante: El dictamen, que deriva de una iniciativa presentada por la presidenta de la República, fue avalado en lo general por 355 votos a favor, 98 en contra y 1 abstención, y en lo particular con 324 votos a favor, 119 en contra y una abstención.