
En Cerradas de Cumbres, el Gobierno de Monterrey volvió a poner manos a la obra para levantar el ánimo y la imagen del barrio. El operativo, encabezado por el alcalde Adrián de la Garza, dejó ver a cuadrillas municipales afanadas en tareas que van desde el barrido y la pepena hasta la pintura de cordones y la poda de palmeras, una postal poco común en días donde el mantenimiento urbano suele ser tema pendiente.
La Secretaría de Servicios Públicos movilizó un equipo robusto: canastillas, motosierras, pintarrayas, camiones ganaderos y un volteo de siete metros cúbicos. En total, 35 trabajadores recorrieron distintos puntos de la colonia para remozar áreas que la comunidad utiliza a diario.
El municipio insiste en que este tipo de intervenciones no son excepciones, sino parte de un esquema permanente para evitar que los espacios públicos se deterioren. Al menos por ahora, Cerradas de Cumbres amaneció distinto: más limpio, más ordenado y con la sensación de que, cuando se quiere, la ciudad puede respirar un poco mejor.
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