
El descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido el pasado 28 de diciembre reabrió un debate que va más allá del accidente mismo y coloca en el centro a las víctimas y a la responsabilidad del Estado. Para la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, el caso debe atenderse desde una perspectiva de derechos humanos, donde la verdad, la justicia y la reparación del daño no pueden ser opcionales.
Al referirse a los hechos, sostuvo que las personas afectadas y sus familias tienen derecho a conocer qué ocurrió y por qué, por lo que es indispensable una investigación técnica, transparente y objetiva “que permita saber a todo México qué pasó y por qué pasó esta lamentable tragedia”. A su juicio, lo sucedido obliga al Estado mexicano a garantizar una reparación integral que incluya atención médica, psicológica, legal y económica.
La diputada subrayó que la justicia pasa necesariamente por identificar y sancionar a los responsables, sin excepciones ni protecciones. En ese contexto, advirtió que este caso demuestra que “la ineptitud y la corrupción matan”, por lo que deben castigarse tanto a empresas como a funcionarios involucrados. Señaló que, más allá de nombres o cargos, quienes provocaron la tragedia deben enfrentar consecuencias penales, pues las familias de las personas fallecidas y heridas merecen justicia.
Para evitar que una situación similar vuelva a repetirse, consideró obligatorio revisar el estado de toda la infraestructura ferroviaria construida y en proceso de construcción en el país, incluida la correspondiente a otros proyectos. Enfatizó que existen leyes y marcos legales suficientes, pero que el problema radica en prácticas como los moches, la corrupción y el enriquecimiento ilegal, que terminan cobrando vidas humanas sin que nadie asuma responsabilidades.
En otro tema, al ser cuestionada sobre la situación en Venezuela, señaló que el deterioro institucional y la anulación de contrapesos han generado una inconformidad generalizada. Indicó que cuando una nación vota y esa decisión no se respeta, se produce una preocupación internacional legítima.
Ante ello, llamó a fortalecer el multilateralismo para que los organismos internacionales puedan actuar cuando existan violaciones a los derechos humanos. Subrayó la necesidad de espacios deliberativos internacionales que permitan que quien no gane una elección se retire y dé paso a quien obtuvo el respaldo ciudadano.
Finalmente, advirtió sobre la importancia de aprender de lo ocurrido en otros países y evitar que se repita en México, defendiendo el derecho a disentir, a pensar distinto y a que los gobiernos ejerzan el poder únicamente cuando lo obtienen en las urnas y lo entreguen cuando lo pierden.
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