
El PRI lanzó una advertencia directa y sin rodeos: México muestra síntomas preocupantemente similares a los que llevaron a Venezuela al colapso institucional, económico y democrático. Lejos de discursos complacientes, legisladores priistas acusaron que el país avanza por una ruta de concentración de poder, debilitamiento de contrapesos y simulación democrática.
Desde la Comisión Permanente, el diputado federal Samuel Palma puso el dedo en la llaga al señalar que la soberanía no se defiende con consignas ni con retórica nacionalista, sino con Estado de derecho, instituciones fuertes y una política interior responsable. Recordó que Venezuela perdió su soberanía real cuando permitió la instauración de un régimen autoritario, acompañado de persecución política, corrupción estructural, violaciones a derechos humanos y un proceso electoral sin legitimidad.
El legislador fue enfático al advertir que México no está exento de ese riesgo. Endeudamiento creciente, estancamiento económico, erosión de los órganos autónomos y una reforma electoral que amenaza la pluralidad política configuran, dijo, un escenario que recuerda demasiado al libreto venezolano. Aclaró que respetar la soberanía no implica cerrar los ojos ante gobiernos que la utilizan como escudo para justificar el autoritarismo.
En la misma línea, el coordinador de los diputados federales del PRI, Rubén Moreira Valdez, arremetió contra lo que calificó como discursos “patrioteros” que, lejos de resolver los problemas de fondo, los encubren. Afirmó que Venezuela se hundió bajo un gobierno mediocre y advirtió que México corre el riesgo de repetir la historia si continúa debilitando sus instituciones.
Moreira cuestionó la narrativa oficial que presume soberanía mientras el país depende del gas extranjero, con una autonomía energética de apenas horas ante un eventual cierre de suministro. Sumó a ello la pérdida de control territorial frente al crimen organizado y una reforma electoral que, en lugar de fortalecer la democracia, profundiza la polarización social.
El mensaje fue claro: México no necesita propaganda ni épica vacía, sino instituciones sólidas, seguridad real y decisiones responsables. Para el PRI, ignorar las señales y minimizar las similitudes con Venezuela no es patriotismo, es negligencia.
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