
Desde Atizapán de Zaragoza y con más de una década de trayectoria incendiando la escena independiente, El Shirota llegará a la Ciudad de México para presentarse en Ruido y Cariño el próximo 14 de febrero, en una noche que promete intensidad, comunidad y celebración desde el ruido.
Formada en 2012, la banda se ha consolidado como una de las propuestas más sólidas y viscerales del noise rock y post-hardcore nacional. Su sonido, atravesado por el punk, el grunge y el rock alternativo, se sostiene en guitarras distorsionadas, letras tensas y una energía frontal que los ha convertido en un referente de la escena independiente mexicana.
Tras debutar en 2013 con el EP Chiluca No Es Satélite, El Shirota pasó casi una década explorando distintos matices a través de sencillos y EP’s, hasta lanzar en 2020 su primer álbum de larga duración, Tiempos Raros, material que les abrió la puerta a reseñas positivas y proyección internacional. En 2023 reafirmaron su lugar con Ni Siquiera Estamos Listos Para Hablar, un disco de 12 canciones que apareció en múltiples listas de lo mejor del año.
Su camino los ha llevado a escenarios clave dentro y fuera del país, con presentaciones en festivales como El mundo es un vampiro en el Foro Sol, Festival Hipnosis, NRMAL, Ruido Fest en Chicago y Posadelic, además de giras por México, Europa y Estados Unidos.
El show en Ruido y Cariño no solo marcará su arranque de año, también será un espacio para estrenar música nueva, de cara a un próximo disco previsto para el segundo semestre de 2026, acompañado de una gira especial por Europa. En un contexto de resistencia cultural, la banda apuesta por el encuentro, la identidad y la fuerza colectiva del rock hecho en México.
La noche será una celebración generacional junto a bandas emblemáticas del rock, ska y punk nacional que superan las tres décadas de trayectoria y atraviesan un gran momento: Los de Abajo, Lost Acapulco, Salón Victoria, Los Esquizitos y Las Ultrasónicas. Como relevo y presente de la escena, El Shirota se suma para unir pasado, presente y futuro en un mismo grito.
Ruido, cariño y comunidad se cruzarán este 14 de febrero en la Ciudad de México, con la certeza de que el rock mexicano sigue vivo, incómodo y necesario.
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