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Crecimiento contenido y cautela financiera marcan el horizonte económico de México en 2026

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Con un escenario de bajo dinamismo, pero sin señales de inestabilidad mayor, la economía mexicana transitará 2026 con un crecimiento moderado y una relación comercial firme con Estados Unidos, de acuerdo con el análisis de Carlos Carrasco Sánchez, profesor investigador de la Escuela de Negocios de la Universidad de Monterrey.

El especialista estimó que el avance económico del país se mantendrá por debajo del 2 por ciento durante el año, con una ligera mejora frente al desempeño registrado en 2025, cuando el crecimiento fue prácticamente marginal. Aun con esta recuperación limitada, advirtió que las expectativas siguen colocándose por debajo del 1.5 por ciento, reflejo de un entorno internacional y doméstico todavía restrictivo.

Carrasco Sánchez explicó que el bajo crecimiento previo condiciona el arranque de 2026, luego de que la última estimación disponible situara el avance económico del año pasado en apenas 0.37 por ciento. En este contexto, consideró que el panorama sigue siendo de cautela, aunque sin riesgos inmediatos de una crisis.

En cuanto al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el académico subrayó que la revisión del acuerdo se da sobre una base sólida. Destacó que la integración de las cadenas de suministro ha fortalecido la posición de México como socio estratégico, lo que mantiene al país como un destino atractivo para la inversión y el comercio regional.

Sobre el frente financiero, defendió el esquema de tipo de cambio flexible como un elemento clave para evitar episodios de inestabilidad cambiaria. Señaló que el ajuste gradual del peso ante escenarios de incertidumbre ha permitido absorber choques externos sin recurrir al uso intensivo de reservas internacionales.

El investigador identificó al turismo como uno de los principales motores que podrían aportar dinamismo adicional al Producto Interno Bruto en 2026, particularmente por la celebración de la Copa del Mundo de Futbol en ciudades mexicanas, lo que generará ingreso de divisas y actividad económica regional, aunque sin modificar de fondo el ritmo general de crecimiento.

Respecto a la discusión sobre la reducción de la jornada laboral, Carrasco Sánchez sostuvo que menos horas de trabajo no necesariamente afectan la competitividad, incluso para las pequeñas empresas, y apuntó que una menor carga horaria puede traducirse en mayores niveles de productividad.

En el ámbito social, reconoció que los programas sociales y los incrementos salariales han tenido un efecto positivo en la reducción de la pobreza, pero alertó que la desigualdad entre regiones sigue siendo un desafío estructural. En ese sentido, enfatizó la necesidad de impulsar empleos de mayor valor agregado para mejorar de manera sostenida la calidad de vida.

El académico también abordó la situación de la clase media, que continúa enfrentando presiones por la inflación y el costo de vida, especialmente en rubros como la vivienda, con mayor impacto en zonas metropolitanas dinámicas como Monterrey.

Sobre las finanzas públicas, consideró que el nivel de endeudamiento del país se mantiene en rangos moderados y sostenibles, sin una amenaza inmediata para el acceso al financiamiento, aun ante eventuales revisiones de calificación crediticia.

Finalmente, Carrasco Sánchez llamó a mirar más allá de las cifras de crecimiento económico para evaluar el desarrollo del país. Planteó la necesidad de incorporar indicadores de educación, salud, pobreza y desigualdad, al tiempo que advirtió que, pese a la importancia de transitar hacia una economía basada en el conocimiento y la innovación tecnológica, las limitaciones fiscales y la incertidumbre jurídica dificultan avances significativos en el corto plazo.

Especial-eitmedia.mx