
Por mucho tiempo, la UE se fabricó enemigos externos como Rusia y China para justificar sus políticas, jactándose de ser el núcleo de ese ‘mundo basado en reglas’ que tanto se pregona en Occidente. Al mismo tiempo, dejó su seguridad y defensa en manos de la OTAN, es decir, de EU. Hoy, Groenlandia y Trump exhiben la insensatez de tales decisiones.
Y es que, como plantea el diario Global Times: “¿Quién hubiera pensado que, finalmente, estallaría un conflicto —invisible durante generaciones— entre EU y Europa, con Groenlandia como epicentro de esta tormenta geopolítica?”.
Ante esta situación de “fuego amigo” dentro de Occidente, ocho países europeos se declararon en contra de los intereses de Trump de apoderarse de Groenlandia: Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia. Una postura que —hay que decirlo— no fue más allá de una condena enérgica en papel y el superfluo envío de algunos militares alemanes y daneses. Nada más.
“La respuesta que han dado [los líderes europeos] a Washington ha sido tremendamente tibia. Fue absurdo ver cómo [los alemanes] desplegaron 15 soldados en Groenlandia. Y lo peor es que, cuando Trump lanza la amenaza de los aranceles, los alemanes se repliegan. Es ridículo”, observa en entrevista con Sputnik Mauricio Alonso Estévez, internacionalista de la UNAM y doctor en Ciencias Sociales.
“Quienes ocupan los lugares importantes dentro del esquema de integración de la Unión Europea son figuras políticas que, claramente, no tienen una perspectiva propia que busque el bienestar del pueblo europeo. Lo que buscan, en realidad, es salvaguardar sus intereses económicos y su permanencia en el poder, y para ello se ajustan a EU”, añade. Sputnik
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
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