
En medio de cuestionamientos públicos por presuntos vínculos de su entorno con células delictivas en Tabasco y señalamientos sobre el origen de sus ingresos, el senador Adán Augusto López Hernández anunció este domingo su salida de la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República.
El relevo se da en un momento clave para la bancada oficialista, que presume haber alcanzado la mayoría calificada con el respaldo del PT y el PVEM, y a las puertas del inicio del nuevo periodo ordinario de sesiones. En su lugar fue designado, por unanimidad, Ignacio Mier Velazco, quien asumirá también la presidencia de la Junta de Coordinación Política.
López Hernández justificó su decisión como parte de una “nueva etapa” enfocada en el trabajo territorial y en el fortalecimiento de la estructura partidista rumbo a las elecciones federales y locales de 2027. Aseguró que su salida responde al cumplimiento de las metas que le fueron encomendadas: consolidar la mayoría calificada, mantener un grupo parlamentario cohesionado y apuntalar el llamado “Plan C” del oficialismo.
El ahora excoordinador sostuvo que no solicitará licencia al cargo y que se mantendrá como senador de Morena, combinando tareas legislativas con labores políticas en tierra. También descartó versiones sobre una eventual designación diplomática y dijo preferir “hacer política interior” antes que integrarse al servicio exterior.
Sin embargo, el anuncio ocurre en un contexto de desgaste político. En las últimas semanas, el nombre de López Hernández ha sido arrastrado a la polémica por señalamientos que vinculan a actores de su entorno con grupos criminales en Tabasco, particularmente el caso del exfuncionario de seguridad estatal Hernán Bermúdez, relacionado en investigaciones periodísticas con la célula conocida como “La Barredora”. Aunque el senador evitó referirse directamente a estos temas durante la conferencia, las preguntas de la prensa evidenciaron que el ruido alrededor de su figura no es menor.
Ignacio Mier, quien toma las riendas de la coordinación, reconoció el papel de su antecesor en la construcción de la mayoría calificada, pero optó por un tono institucional al señalar que habrá una evaluación “serena” del equipo administrativo y de asesores que acompañaron la gestión de López Hernández, sin adelantar cambios inmediatos.
En los hechos, el movimiento al interior de Morena reconfigura el control político del Senado en la antesala de un periodo legislativo que se anticipa cargado de reformas y tensiones. La salida de Adán Augusto de la coordinación no implica un retiro de la escena, pero sí marca el cierre de una etapa en la que su figura concentró poder, operación política y, ahora, controversias que el oficialismo prefiere dejar atrás mientras se prepara para la batalla electoral de 2027.
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