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Gerardo Ledezma

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Cubrebocas para el sarampión, mordazas para la realidad

En el centro del país la autoridad volvió a sacar el recetario de siempre para enfrentar el aumento de casos de la enfermedad viral y proteger a los estudiantes y al personal docente. Desde los escritorios se dictaron recomendaciones sanitarias dirigidas a los centros escolares, como si la emergencia se resolviera con circulares bien redactadas y el problema fuera únicamente de ventilación y distancia física. Se habla de vacunas, de filtros a la entrada de las escuelas y del uso de cubrebocas en interiores y espacios cerrados donde no se pueda mantener la sana distancia. Todo muy responsable en el papel, todo muy puntual en el comunicado.

Los números, por supuesto, también están listos para el boletín: en la semana epidemiológica de principios de febrero se han confirmado 94 casos del virus y el Estado de México acumula 40 contagios en lo que va del año. Cifras que se presentan como si fueran una advertencia suficiente para tranquilizar conciencias, como si el brote se combatiera con estadísticas y llamados genéricos que llegan cuando el problema ya está instalado en los salones de clase.

Y mientras se reparte gel antibacterial desde la tribuna institucional, el país real sigue ofreciendo escenas que no caben en el discurso pulcro. Autoridades federales confirmaron el hallazgo de cuerpos de trabajadores privados de la libertad en Concordia, Sinaloa, localizados en una fosa clandestina en un poblado que llevaba días bajo resguardo. La Fiscalía General de la República informó los resultados de los trabajos de búsqueda cuando las familias ya habían difundido la información, y las labores de excavación comenzaron casi diez días después de la desaparición. En el operativo participaron la Guardia Nacional, la Agencia de Investigación Criminal y personal ministerial federal, con la solemnidad de los protocolos que llegan tarde, pero llegan con uniforme.

La escena es grotesca en su ironía: cubrebocas para frenar un virus y discursos asépticos para no tocar la infección mayor, esa que no se cura con filtros sanitarios ni con comunicados oficiales. Lo de los mineros es otra vergüenza nacional. Esperemos que de nuevo no se culpe a ese tal Calderón por que para colmo, sigue siendo el villano favorito de Palacio. Aunque las nuevas generaciones no tengan ni idea quién fue y ni mucho menos García Luna. Por cierto, hay quiénes dicen que el gobierno ha encontrado todo un maldito cementerio , en Sinaloa de hombres, mujeres y de tipo de ser vivo y que esto quieren ocultarlo . ¿será? . Eso dicen, y ve, puros chismes.