
Desde que Richard Rodgers se convirtió en 1962 en el primer artista en alcanzar el estatus EGOT —al ganar en competencia un Emmy, un Grammy, un Oscar y un Tony—, la industria del entretenimiento ha seguido de cerca a quienes logran esta hazaña que pocos pueden presumir. Se trata de una distinción que no sólo mide talento, sino la capacidad de trascender formatos y generaciones.
Un análisis de la plataforma Spoiler.mx identifica a poco más de una veintena de figuras que han logrado el EGOT competitivo, un grupo selecto que ha dejado huella en el cine, la música, la televisión y el teatro. Entre ellos, el caso más llamativo es el del compositor Robert Lopez, quien no sólo fue el más joven en completar la cuádruple corona, sino el único en ganar cada uno de los cuatro premios al menos dos veces en competencia. Su trabajo va de Broadway a Disney, con títulos que marcaron época tanto en los escenarios como en la pantalla grande.
En ese panteón creativo también figura Alan Menken, el nombre que definió la era dorada de los musicales animados de Disney. Con una colección de premios que incluye múltiples Oscar, Grammys, un Emmy y un Tony, su carrera ilustra cómo un creador musical puede dominar al mismo tiempo el cine, el teatro y la televisión, y convertir canciones en parte del imaginario colectivo global.
John Legend representa la cara contemporánea del EGOT. Con una trayectoria que cruza la música popular, el cine y la producción teatral, su acumulación de premios refleja la convergencia actual entre industria musical, plataformas audiovisuales y escenarios. Su carrera ha sido un puente entre el entretenimiento masivo y proyectos con carga social y cultural.
En el terreno del cine, la incorporación de Steven Spielberg al club es simbólica. Considerado uno de los directores más influyentes de la historia, su EGOT lo coloca en una categoría aún más amplia: la de los creadores que no sólo dominan un lenguaje artístico, sino que inciden en varios. A su alrededor, el letrista Tim Rice destaca por conectar el musical teatral con el cinematográfico, con obras que han marcado a generaciones y premios que consolidan una trayectoria transmedia.
La lista se completa con perfiles tan versátiles como Mike Nichols, Mel Brooks y Whoopi Goldberg, capaces de moverse con soltura entre cine, televisión y teatro, así como intérpretes que llevaron su carrera actoral a un reconocimiento integral. Casos como los de Rita Moreno, pionera latina en lograrlo; Audrey Hepburn, que alcanzó el estatus incluso de forma póstuma; y Jennifer Hudson, que lo consiguió en un lapso relativamente corto, muestran que la actuación también puede ser una puerta de entrada a la cuádruple corona.
Más allá del acrónimo, el EGOT funciona como un termómetro de versatilidad y permanencia cultural. Quienes lo integran no sólo reúnen cuatro premios mayores; concentran trayectorias que cruzan fronteras creativas y redefinen lo que significa ser un artista completo en el entretenimiento contemporáneo.
Especial-eitmedia.mx-Spoiler.mx




