
Presupuesto, privilegios y refugios incómodos
Nuevo León está a punto de destrabar el Paquete Fiscal 2026. El veto podría superarse esta semana, pero el mensaje en el Congreso es claro: presupuesto sí, deuda no… o al menos no sin transparencia absoluta.
Desde el PAN lo resumieron sin rodeos: “con deuda no”. El dictamen, dicen, ya está hecho y solo requiere ajustes. En el PRI advierten que el Ejecutivo “está pateando el bote”, mientras Morena insiste en que no puede hablarse de nuevos créditos cuando “no está transparentado” lo aprobado el año pasado. En contraste, Movimiento Ciudadano sostiene que “está bien justificada la solicitud de deuda” para proyectos como las nuevas líneas del Metro.
Cuatro posturas, una sola realidad: la desconfianza domina la conversación pública. Y cuando la confianza falta, la deuda pesa el doble.
En el Senado, la incongruencia también pasó factura. El salón de belleza instalado en la Cámara alta cerró definitivamente tras la presión social. Ignacio Mier Velazco defendió la decisión asegurando que “no hay decisiones personales” y que lo importante es que se hable de “cuestiones legislativas”, aunque atribuyó la polémica a “la espectacularidad de la nota y el morbo”. Más allá del matiz, el episodio evidenció que la austeridad no admite adornos.
Y desde Palacio Nacional, la indignación fue inmediata al conocerse que Karime Macías obtuvo protección diplomática en Reino Unido. “No estamos a favor, evidentemente, y vamos a reaccionar frente a ello”, advirtió la presidenta Claudia Sheinbaum. El mensaje político es contundente: el combate a la corrupción no puede detenerse en una frontera.
Más aún cuando se trata de la esposa de Javier Duarte de Ochoa, exgobernador de Veracruz entre 2010 y 2016, detenido en 2017 en Guatemala y posteriormente extraditado a México, donde enfrenta procesos por delitos relacionados con corrupción y desvío de recursos públicos. Son los mismos señalamientos que persiguen a Macías y que hoy quedan en entredicho tras la concesión de asilo político.
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