
La película “Moscas”, quinto largometraje de Fernando Eimbcke, tuvo su estreno mundial en la edición 76 del Festival Internacional de Cine de Berlín, mejor conocida como la Berlinale, y ya figura entre los títulos que compiten por el codiciado Oso de Oro. En medio de un cartel con 22 producciones de alto calibre, la cinta mexicana se abre paso en la Competencia Oficial.
Para quienes siguen la filmografía de Eimbcke desde “Temporada de patos” o “Club Sándwich”, el movimiento no sorprende tanto, pero sí emociona. “Moscas” mantiene ese pulso íntimo que el director ha pulido por años y nos mete de lleno en la vida de Olga, interpretada por Teresa Sánchez, cuyo mundo cuidadosamente controlado se tambalea cuando el huésped al que renta una habitación empieza a introducir a escondidas a su hijo de nueve años. El resultado, según primeras reacciones, es un drama contenido que apuesta más por la tensión emocional.
El proyecto llega bien arropado: fue coescrito con Vanesa Garnica y producido por Eréndira Núñez Larios y Michel Franco a través de Teorema y Kinotitlán, con apoyo de EFICINE Producción y un empujón clave tras ganar el Premio de la Industria WIP LATAM en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián 2025. En Berlín, además, la actuación del joven Bastian Escobar ya empezó a sonar entre la crítica especializada, que ha puesto el ojo en su interpretación dentro de este relato sobre el dolor y los vínculos incómodos.
Mientras el jurado presidido por Wim Wenders se prepara para revelar el palmarés, el nombre de “Moscas” sigue circulando en quinielas cinéfilas. La competencia no está ligera pero el delicado sello de Eimbcke ya puso al cine mexicano otra vez bajo los reflectores. La decisión final se conocerá este sábado y, en el ambiente festivalero, el zumbido alrededor de “Moscas” no deja de crecer.
A la par del ruido que genera “Moscas”, otra producción mexicana ya dio el golpe sobre la mesa en Berlín. “Chicas tristes”, de Fernanda Tovar, se convirtió en uno de los títulos que más conversación provocaron dentro de la sección Generation Plus de la Berlinale. La cinta dialoga inevitablemente con el legado de “Perfume de violetas” de Maryse Sistach pero lo hace desde otro lugar: menos estridente en lo visual y mucho más enfocada en las heridas emocionales que deja la violencia en la era post-MeToo.
Protagonizada por Rocío Guzmán y Darana Álvarez, la historia sigue a dos amigas nadadoras de alto rendimiento cuya rutina rumbo a las olimpiadas juveniles se fractura tras una agresión sexual que cambia por completo la dinámica entre ellas. Tovar apuesta por encerrar a sus personajes en los mismos espacios que comparten para mostrar cómo la violencia también se respira en lo cotidiano. El resultado, según la recepción en Berlín, es un coming-of-age incómodo pero necesario
Por: Abril Ledesma- eitmedia.mx
Foto: Festival Morelia




