
En Nuevo León el número de trabajadores, tanto formales como informales, que laboran bajo las órdenes de un patrón y perciben únicamente un salario mínimo ha disminuido de manera importante en los últimos años.
Un análisis realizado por la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Nuevo León, con base en datos de Data NL y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), revela que mientras a nivel nacional el 38.2 por ciento de los trabajadores subordinados gana un salario mínimo, en Nuevo León esa proporción se ubica en apenas 18.8 por ciento.
De acuerdo con la información, hasta el tercer trimestre de 2025 había en el estado 436 mil 275 trabajadores con ingresos equivalentes a un salario mínimo, lo que representa el 18.8 por ciento del total de trabajadores en la entidad.
La tendencia muestra una reducción significativa tanto en términos absolutos como porcentuales respecto a años anteriores. Por ejemplo, en 2005 se contabilizaban 494 mil 723 trabajadores en ese rango salarial, que representaban el 36.2 por ciento del total; en 2010 la cifra ascendió a 553 mil 466 trabajadores, equivalente al 35.9 por ciento; mientras que en 2015 llegó a 677 mil 998 trabajadores, es decir, el 38 por ciento.
Para 2020 el número bajó a 655 mil 735 trabajadores, con una proporción del 34.1 por ciento, y para 2025 se redujo a 436 mil 275, lo que representa una caída de 33.5 por ciento respecto a 2020.
A nivel nacional, durante el mismo periodo, se contabilizaron 15 millones 608 mil 132 trabajadores subordinados con ingresos equivalentes a un salario mínimo.
Según el INEGI, en Nuevo León la mayor proporción de trabajadores, considerando tanto el sector formal como el informal, se concentra en el rango de más de uno y hasta dos salarios mínimos, que representa el 44 por ciento del total.
Por su parte, el Instituto Mexicano del Seguro Social reportó que al cierre de enero pasado había 27 mil 870 trabajadores inscritos en el estado con percepciones equivalentes a un salario mínimo.
El presidente de Coparmex Nuevo León, Roberto Cantú Alanís, atribuyó la mejora en los niveles salariales principalmente a la escasez de talento que enfrentan actualmente las empresas en el estado, más que a un incremento en la productividad.
Señaló que el crecimiento salarial sostenible no se decreta, sino que depende de factores como la inversión, la educación y el aumento de la productividad.
Indicó que actualmente el mercado laboral enfrenta una competencia entre empleadores para atraer trabajadores, lo que ha impulsado aumentos salariales que no necesariamente están ligados a mejoras en productividad.
También advirtió que, en algunos casos, las empresas compiten con programas sociales para atraer trabajadores, ya que cuando existen fuentes de ingreso que no están vinculadas directamente al desarrollo de habilidades o experiencia laboral, pueden modificarse los incentivos para incorporarse al empleo formal.
Por ello, sostuvo que las políticas públicas deben fomentar simultáneamente el apoyo social y la integración productiva de las personas.
Cantú Alanís subrayó que Nuevo León se ha distinguido por su cultura de trabajo, productividad y formación de talento, por lo que consideró necesario que los programas sociales acompañen la inserción laboral y no la sustituyan, con el objetivo de mantener al empleo formal como la opción más atractiva y sostenible para la población.
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