martes, 17 marzo 2026
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Del golpe de Will Smith al resurgir del rating: los Oscar intentan reconectar con el público

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En una industria que vive de la atención, los Premios Oscar han tenido que reinventarse para no quedarse atrás frente a una audiencia cada vez más exigente e inmediata. Lo que alguna vez fue una cita obligada frente al televisor hoy compite con plataformas, redes sociales y nuevas formas de consumo que han obligado a la Academia a ajustar su espectáculo.

El punto más bajo llegó en 2021, cuando la ceremonia —marcada por la pandemia de COVID-19— apenas reunió poco más de 10 millones de espectadores. Sin conductor y con un formato atípico, la entrega que coronó a Nomadland evidenció la crisis de audiencia que atravesaba el evento.

Pero si algo ha sostenido a los Oscar no es solo el cine, sino el espectáculo. En 2022, la ceremonia encontró en la polémica su mejor aliado cuando Will Smith abofeteó a Chris Rock en pleno escenario, un momento que eclipsó incluso el triunfo de CODA como Mejor Película y que, para bien o para mal, devolvió reflectores al evento.

Un año después, en 2023, la narrativa cambió hacia lo emocional. La victoria de Everything Everywhere All at Once vino acompañada de discursos que conectaron con el público, especialmente el de Ke Huy Quan, quien convirtió su triunfo en una historia de perseverancia que resonó más allá del cine.

Para 2024, el fenómeno cultural conocido como “Barbenheimer” llevó a los Oscar a surfear una ola mediática pocas veces vista. Mientras Oppenheimer se llevaba la estatuilla principal, Ryan Gosling encendía el escenario con su interpretación musical, demostrando que el entretenimiento sigue siendo pieza clave en la fórmula.

En 2025, el reflector giró hacia el cine independiente con el triunfo de Anora, una señal de que la Academia intenta equilibrar lo comercial con propuestas más arriesgadas, mientras el rating rozaba nuevamente los 20 millones de espectadores.

Ya en 2026, la historia volvió a escribirse entre polémicas y reconocimientos. Aunque parte de la conversación giró en torno a críticas hacia Timothée Chalamet, la noche terminó inclinándose por los premios que marcaron hitos, como el de Mejor Actor para Michael B. Jordan y otros galardones que reconocieron trayectorias largamente esperadas.

Detrás de estos momentos, hay una tendencia clara: los Oscar están recuperando terreno, especialmente entre audiencias jóvenes que ya no ven la ceremonia desde la televisión tradicional, sino desde dispositivos móviles. Aun así, las cifras actuales están lejos de los números históricos de décadas pasadas, cuando la ceremonia reunía a más de 50 millones de espectadores.

Hoy, la gran pregunta no es si los Oscar siguen siendo relevantes, sino cómo lograrán mantenerse en un mundo donde la atención dura segundos. Porque si algo han demostrado en los últimos años, es que más allá del cine, necesitan espectáculo, conversación y, de vez en cuando, un momento que haga que todos vuelvan a mirar.

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