
En medio de un entorno marcado por tensiones políticas y transformaciones sociales, Consejo Cívico celebró su quincuagésima primera asamblea ordinaria, un encuentro que dejó claro que la organización no solo se mantiene vigente, sino que busca reposicionarse como un actor clave en la vida pública de Nuevo León.
Lejos de tratarse de un acto protocolario, la reunión se convirtió en un espacio para cerrar filas, revisar el rumbo y enviar una señal de continuidad en tiempos donde la participación ciudadana enfrenta retos crecientes. Desde la dirigencia se insistió en que el último año puso a prueba la capacidad de la organización para adaptarse y sostener su presencia, en un escenario donde la presión política y los cambios institucionales han sido constantes.
El presidente del organismo, Mauricio de la Garza Garza, resumió el momento que atraviesan con una palabra: resiliencia. Afirmó que, pese a las adversidades, la organización logró fortalecerse y mantener su vínculo con la ciudadanía, subrayando que su permanencia no depende de coyunturas políticas, sino del respaldo social que ha construido a lo largo de más de cinco décadas.
Durante la asamblea se formalizó el relevo en la dirección general, quedando al frente Katheryne Molina Medina, quien asume la responsabilidad con la encomienda de dar continuidad a los proyectos institucionales y consolidar la presencia del organismo en la agenda pública estatal. Su nombramiento se da en una etapa que exige mayor articulación entre sociedad civil y autoridades.
También se realizaron ajustes en la estructura directiva con la incorporación de José Roble Flores Fernández como vicepresidente, Mauricio Zambrano Vignau como secretario y Roberta Clariond Rangel como vicepresidenta, movimientos que buscan fortalecer la operación interna y preparar a la organización para los desafíos de los próximos años.
En el mismo acto se reconoció la labor de quienes concluyen su ciclo dentro del organismo, destacando la participación de Ana Bertha Escandón-Parra y María Alicia Cárdenas Casanueva, cuyo trabajo fue señalado como parte importante en el desarrollo institucional y en el cumplimiento de los objetivos del Consejo.
Como parte de la jornada, también se entregaron reconocimientos a organizaciones afiliadas por su nivel de participación y compromiso, siendo Sociedad Sostenible A.C. distinguida por su actividad constante, mientras que Vía Educación fue reconocida por su involucramiento en las causas impulsadas por el organismo.
La asamblea cerró con un panel enfocado en el estado actual de la participación ciudadana en Nuevo León, donde especialistas y actores del ámbito cívico intercambiaron visiones sobre los retos que enfrenta la sociedad organizada, así como la necesidad de fortalecer el tejido social y generar mecanismos efectivos de incidencia pública.
Más allá de los nombramientos y reconocimientos, el mensaje que dejó el encuentro es claro: Consejo Cívico busca mantenerse como un contrapeso activo, con una estructura renovada y con la intención de seguir influyendo en la construcción de una ciudadanía más participativa en un contexto que no da tregua.
Especial-eitmedia.mx




