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Gerardo Ledezma

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Entre el KitKat perdido y la Luna: un mundo entre lo absurdo y lo histórico

Entre chocolates perdidos, cohetes rumbo a la Luna y amenazas que sacuden al mundo, la realidad —como suele pasar— supera cualquier guion mal escrito.

Empecemos por lo que parece chiste, pero no lo es. Resulta que alguien decidió desaparecer más de 12 toneladas de KitKat y ahora la propia Nestlé lanzó algo así como una “cacería internacional del chocolate”. Sí, leyó bien: un rastreador para encontrar barras robadas. Como si estuviéramos en una versión moderna de Indiana Jones, pero en lugar del Arca Perdida, aquí es el “KitKat perdido”. Lo curioso no es solo el robo, sino el nivel de surrealismo al que hemos llegado, donde una empresa te invita a revisar si el chocolate que compraste… podría ser robado. Lo que sigue: ¿interpol del cacao?

Mientras tanto, la humanidad, en contraste, apunta alto. Muy alto. La misión Artemis II nos recuerda que seguimos siendo capaces de hacer cosas extraordinarias. Volver a la órbita lunar después de más de medio siglo no es poca cosa. Ahí van astronautas, sueños y discursos épicos incluidos, en una cápsula que representa lo mejor de la ciencia… y también lo mejor del marketing espacial. Porque sí, el mensaje es claro: la humanidad avanza, aunque en la Tierra a veces parezca que retrocedemos.

Y justo bajando de la órbita lunar a la realidad más terrenal, aparece el caso de la famosa “Tía Paty”. Resulta que el abogado de Astrid N decidió bajarse del barco… porque no le pagaron. Así, tal cual. En un caso donde se habla de extorsión, chantajes y operaciones bastante turbias, lo que truena no es la acusación, sino la cartera. El defensor incluso acusa mentiras de su propia cliente. Vaya giro: ni en las series se atreven a tanto. Eso sí, como debe ser, será un juez quien determine responsabilidades, no el anecdotario público que ya parece tragicomedia.

En el terreno político, la salida de Juan Ramón de la Fuente de la Cancillería oficialmente es por salud, pero en los pasillos —donde siempre hay más ruido que certezas— ya hay apuestas sobre lo que viene para México en el escenario internacional. Y es que con un tablero global tan movido, nadie cree del todo en las coincidencias. La llegada de Roberto Velasco Álvarez busca continuidad, sí, pero también deja claro que los tiempos que vienen no serán precisamente tranquilos.

Y hablando de turbulencias, Donald Trump vuelve a hacer lo que mejor sabe: encender el mundo con declaraciones. Su advertencia de dejar a Irán “en la Edad de Piedra” no es solo retórica incendiaria; es un recordatorio de lo frágil que sigue siendo el equilibrio global. Porque una cosa es la política de escritorio y otra muy distinta es jugar con fuego en una región que lleva décadas siendo pólvora pura.

Así está el mundo: buscando chocolates como si fueran reliquias, celebrando viajes históricos al espacio, resolviendo casos legales que parecen comedia negra y escuchando amenazas que nadie debería tomar a la ligera. Entre lo absurdo y lo trascendental, seguimos avanzando… aunque a veces no sepamos bien hacia dónde.

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