
Hora del este de Estados Unidos.– Para reflejar la distancia mínima de aproximación de Orión a la superficie lunar, que pasó de aproximadamente 4,070 millas a cerca de 4,067, la NASA también ajustó la distancia máxima que recorrerá la nave durante la misión.
Cuatro astronautas a bordo de la misión de prueba Artemis II hicieron historia el lunes al superar el récord de mayor distancia recorrida por humanos en el espacio, marca que pertenecía a Apolo 13. A bordo viajan Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes alcanzaron más de 248,655 millas desde la Tierra y se prevé que lleguen a unas 252,756 millas antes de emprender el regreso.
Seis días después del lanzamiento, realizado el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy a bordo del cohete Space Launch System, la nave continúa su trayectoria hacia la Luna, mientras la tripulación documenta el viaje con imágenes del satélite natural.
Desde nuestra redacción, el momento no solo representa un logro técnico, sino un golpe directo a la narrativa de que la exploración tripulada estaba estancada desde los tiempos del programa Apolo. Medio siglo después, la humanidad vuelve a empujar sus propios límites, pero ahora con una visión distinta: no se trata únicamente de “llegar”, sino de quedarse. El discurso de la NASA ya no habla de hazañas aisladas, sino de permanencia, de infraestructura y, sobre todo, de negocio espacial.
Y ahí es donde el entusiasmo se mezcla con una dosis de escepticismo. Porque mientras se promete una base lunar y futuras misiones a Marte, también queda claro que el espacio se ha convertido en el nuevo tablero geopolítico. No es solo ciencia: es influencia, recursos y posicionamiento global.
Durante su trayecto, los astronautas serán los primeros en décadas en observar directamente la cara oculta de la Luna y experimentarán un eclipse solar desde el espacio. También enfrentarán un apagón de comunicaciones de aproximadamente 40 minutos cuando la Luna bloquee la señal con la Tierra, un recordatorio de que, pese a la tecnología, el riesgo sigue siendo parte del viaje.
Al concluir la misión, está previsto que americen frente a la costa de San Diego, donde serán recuperados y trasladados para evaluaciones médicas antes de regresar al Centro Espacial Johnson.
Así, mientras Artemis II avanza, no solo rompe récords: reabre una carrera que muchos creían terminada. La diferencia es que ahora no compiten únicamente banderas, sino intereses mucho más complejos. Y en esa nueva carrera, la Luna deja de ser destino simbólico para convertirse en territorio estratégico.
Con información de Cheryl Warner / Rachel Kraft . NASA
Foto: https://www.nasa.gov/
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