
Por: Sergio Pintado
El nuevo fusil desarrollado en Colombia para sustituir a los Galil israelíes será “extremadamente liviano” y adaptado a operaciones en regiones selváticas, dijo a Sputnik el analista en temas de Defensa Erich Saumeth. El experto destacó que tener armas probadas “en situaciones reales” permitirá que Colombia venda fusiles a sus vecinos de la región.
El Gobierno colombiano oficializó el nombre ‘Jaguar’ para el primer fusil diseñado y fabricado en Colombia para renovar la equipación de las Fuerzas Armadas y la Policía del país sudamericano. El desarrollo, a cargo de la empresa estatal Indumil, sustituirá el fusil Galil, diseñado por Israel y usado por militares colombianos durante las últimas décadas.
Si bien la fabricación del primer fusil colombiano había sido adelantada hace meses, en los últimos días el presidente colombiano, Gustavo Petro, oficializó que el arma llevará el nombre ‘Jaguar’, luego de descartar bautizarlo la primera idea del mandatario, que había propuesto llamarlo ‘Miranda’ en honor al militar venezolano Francisco de Miranda. En diálogo con Sputnik, el analista colombiano en temas de Defensa Erich Saumeth recordó que la fabricación del nuevo fusil está en manos de Indumil, una empresa estatal encargada de fabricaciones militares para las Fuerzas Armadas y la Policía de Colombia. De hecho, la compañía ya se encarga en la actualidad de fabricar los fusiles Galil, de diseño israelí, que las fuerzas de seguridad colombianas utilizan desde 1994.
“La intención del Ministerio de Defensa es solicitarle a Indumil la producción de 120.000 unidades para comenzar el reemplazo progresivo de los fusiles Galil. El ‘Jaguar’ se encuentra ahora comienza una etapa de prueba en que se le entrega el fusil a la Policía, la Armada y el Ejército para que durante aproximadamente seis meses sean sometidos a pruebas en el terreno”, explicó el experto.
De acuerdo a información del Gobierno colombiano, el nuevo fusil está fabricado en un 65% de polímero de alta resistencia, lo que lo hace más liviano que el Galil, hecho en un 70% de acero. “Tuve la oportunidad de tener un ‘Jaguar’ en las manos y es un fusil extremadamente liviano”, apuntó Saumeth y explicó que, al tener que usarlo mayormente en áreas selváticas de Colombia, las armas de mayor peso terminan resultando problemáticas para los militares.
El analista indicó, además, que Indumil fabricará tres versiones del fusil: una compacta, una estándar y otra táctica, con longitud de cañón de 8, 13 y 18 pulgadas respectivamente, aunque en el futuro podría también desarrollarse una versión para “tiro de precisión”. Además, utiliza calibre 5,56×45 milímetros, lo que le da el estándar OTAN. Apoyar el desarrollo con ventas
Pero si bien la gran mayoría de los componentes serán colombianos, Indumil aún debe resolver la fabricación de los cañones de los fusiles, dado que actualmente no tiene las capacidades industriales para fabricarlos. De hecho, hasta ahora la empresa se encarga de toda la fabricación de los Galil excepto del cañón, que son importados desde Israel.
Saumeth indicó que, en ese marco, el Gobierno colombiano deberá decidir si vuelve a recurrir a la importación de los cañones, que en este caso se haría desde Turquía, o invierte en la compra de una marteladora, la máquina utulizada para la fabricación de cañones. Si opta por este camino, advirtió el analista, debería asegurarse una producción mínima razonable de unidades. Si bien el Gobierno colombiano adelantó su intención de llegar a adquirir unos 400.000 fusiles de este tipo, Saumeth lamentó que la exaltación por los desarrollos militares propios muchas veces no va acompañada a través de las compras a gran escala por parte de las fuerzas de seguridad.
De hecho, Indumil anunció en marzo de 2026 una rebaja en el precio comercial de las pistolas Cordova, otro de sus productos emblemáticos, ante problemas financieros derivados por retrasos administrativos en la venta de armas por parte del Estado colombiano.
“Nosotros necesitamos que si Colombia está produciendo pistolas, como es la Córdova, la Fuerza Pública las adquiera en grandes cantidades, como ocurre en el resto del mundo. Esto también sucede con el fusil: si se va a producir, que sea adquirido por el Ejército colombiano”, remarcó Saumeth.
Colombia, un proveedor probado en la región
La necesidad de sostener los desarrollos propios con grandes ventas también puede empujar a Colombia a buscar colocar su nuevo fusil ‘Jaguar’ en otros países de la región, en momentos en que varios de ellos buscan modernizar sus fuerzas armadas.
Saumeth recordó que Colombia “ya ha exportado algunos de sus sistemas de defensa fabricados en el país” a países latinoamericanos. En esa lista aparecen las lanchas patrulleras LPR-40 desarrolladas por la estatal colombiana Cotecmar, que fueron exportadas a Brasil en 2014 o los 8.000 fusiles Galil colombianos a Guatemala en 2019. Así las cosas, el experto se mostró optimista en que “una vez fabricado masivamente este fusil pueda ser exportado a países de Centroamérica o incluso el Cono Sur”.
Para el analista, Colombia tiene un aspecto a favor a la hora de proyectarse como proveedor de armamento a sus vecinos: la experiencia de un conflicto armado interno que obliga a sus Fuerzas Armadas a poner en uso sus propios desarrollos.
“Los medios y sistemas que usa la fuerza pública colombiana son constantemente empleados en situaciones reales de fuego. Aquí no es desfilar con ellos y entrenarnos; aquí se emplea en operaciones reales de combate”, ilustró Saumeth.
En ese sentido, el experto añadió que será el propio uso del fusil ‘Jaguar’ por parte de la Policía, el Ejército o la Infantería de Marina colombiana los que pongan a prueba su efectividad y permitirá que “comience a ser atractivo o no para otros países”.
Además, que muchas fuerzas de seguridad del continente estén en pleno proceso de renovación de su fusilería aumenta las chances de que Colombia pueda aprovechar su papel de proveedor, remarcó Saumeth. Sputnik
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
Foto: Ministerio de Defensa de Colombia
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