
Ciudad de México.– La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre la misión Artemis II, destacando su relevancia científica, aunque sin dejar de lado una reflexión de fondo sobre el uso de los recursos en un mundo marcado por la desigualdad.
Durante su posicionamiento, la mandataria subrayó el impacto que generan las imágenes obtenidas desde el espacio, tanto de la Tierra como de la Luna, calificándolas como extraordinarias por lo que representan en términos de conocimiento y desarrollo tecnológico. Reconoció que existen países con la capacidad de impulsar este tipo de investigaciones de alto nivel, mismas que tienen una base eminentemente científica.
Sin embargo, Sheinbaum también puso sobre la mesa un cuestionamiento que, dijo, sigue vigente: si los recursos destinados a estas misiones deberían priorizarse frente a las necesidades de millones de personas que aún viven en condiciones de pobreza. Afirmó que es una interrogante que no puede ignorarse y que debe ser respondida de manera colectiva.
En su reflexión, recordó los aprendizajes que dejaron las misiones Apolo, al señalar que más allá de la exploración espacial, detonaron avances en áreas como la medicina y la ingeniería. Citó incluso los estudios de la economista Mariana Mazzucato, quien ha documentado cómo la inversión en este tipo de proyectos genera innovación con aplicaciones en distintos ámbitos de la vida cotidiana.
La presidenta consideró que, pese a las dudas, la exploración espacial tiene virtudes importantes cuando se realiza con fines científicos y contribuye a ampliar el conocimiento sobre el universo. No obstante, insistió en que el debate sobre la distribución de los recursos sigue siendo necesario, especialmente en un contexto global donde la pobreza persiste.
Así, la postura de Sheinbaum frente a Artemis II no se limita al entusiasmo por los avances tecnológicos, sino que incorpora una visión crítica que confronta el desarrollo científico con las deudas sociales aún pendientes.
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