
En este rincón del mundo donde la realidad es chiste de mal gusto y se cuenta solo, ha aterrizado “Melania” (2026), el documental de 75 millones de dólares. En esencia, comercial de perfume de lujo extendido hasta la náusea.
El director Brett Ratner —resucitado de las cenizas del #MeToo por la gracia de la billetera naranja— nos entrega una pieza de hagiografía plutocrática que haría sonrojar por su falta de “combate”, por el despliegue obsceno de estatus.
El Ritual de la Inexpresión. Entrar a la sala es participar en una misa negra de la frivolidad. Melania aparece en pantalla no como una mujer, sino como una instalación artística de mármol esloveno. Es la “mirada de acero”. El triunfo definitivo del glamour sobre la sustancia: una máscara inescrutable que protege un vacío tan vasto como las llanuras de Texas.
MELANIA, the film. An unprecedented look inside the 20 days leading up to Inauguration Day. Coming soon to Prime Video, March 9 pic.twitter.com/xtFKZto9CP
— Prime Video (@PrimeVideo) March 6, 2026
La Trama del Ego: El filme narra los 20 días previos a la segunda investidura de Donald Trump. La Ausencia de Conflicto: No hay sudor, no hay dudas, solo una sucesión de vestidos de diseñador y pasillos alfombrados donde el eco de la democracia suena como un tacón de aguja sobre cristal.
Pánico y Locura en la Avenida Pensilvania. La película es un viaje psicodélico hacia el corazón del sueño americano fallido, donde el éxito no se mide en logros, sino en la capacidad de ignorar la realidad exterior. Mientras afuera los carteles son vandalizados, adentro Melania reordena los adornos navideños con la precisión de un general conocedor a la guerra perdida, pero el decorado es impecable.
La Plutocracia en el Espejo. Amazon soltó 40 millones por los derechos mientras despedía a miles. Es la plutocracia al poder celebrando su propio reflejo. Es un “sueño dirigido”, diría Borges, pero dirigido por un comité de marketing que busca legitimar el retorno del Rey Naranja a través de la figura de su Reina de Hielo.
El Presupuesto: 75 millones para ver a alguien “no hacer mucho”. La Recepción: Críticas feroces, pero una taquilla que desafía la lógica (16.7 millones recaudados). El Mensaje: “Las cosas cambian”, susurra el tráiler. Sí, cambian para que todo siga igual de dorado.
El ensombrecimiento del Sueño. La película es el epitafio de una era donde la imagen lo es todo y la verdad es un accesorio opcional. Se sabe intocable tras muros de seguridad y capas de maquillaje. Melania no habla, emite comunicados faciales. Es la heroína de una distopía. Margaret Atwood no se atrevió a escribir porque resultaba demasiado aburrida.
Al final, salimos de la sala. Comprendiendo el documental no es cine, es un síntoma. Es la crónica de una locura colectiva donde el poder se disfraza de elegancia para no ver las garras. Una pieza de propaganda espantosa, sin embargo, todos terminaremos viendo en Prime Video, aunque sea para confirmar, en el reino de los Trump, el silencio es el único lenguaje sin devaluar.
Por: Gerson Gómez-eitmedia.mx
Foto:redes sociales-Amazon




