viernes, 13 marzo 2026
15.9 C
Monterrey

Gerardo Ledezma

Últimas Noticias

Libros para Cuba, guerras ajenas y el extraño Plan B

Hay decisiones del gobierno federal que, lejos de aclararse con el paso de los días, generan más preguntas que respuestas. Algunas se justifican en el discurso político, otras en la solidaridad internacional o en la austeridad republicana. Pero cuando se revisan con detenimiento, lo único que queda es la duda de por qué se toman y, sobre todo, por qué se insiste en ellas.

Ahí está el caso de Cuba. Mientras en México aún existen carencias evidentes en el sistema educativo, el Gobierno federal completó el envío de cerca de tres millones de libros de texto para estudiantes cubanos. No es una suposición ni una narrativa política. En febrero pasado, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad reveló que, al igual que su antecesor el ex presidente López Obrador, Sheinbaum también financió la impresión de libros de texto para el sistema educativo cubano. A través de un contrato de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos encomendado a Impresora y Encuadernadora Progreso se ordenó la impresión de 7.1 millones de ejemplares con un costo al erario superior a los 189 millones de pesos. Lo curioso es que, a diferencia de contratos anteriores, esta vez se ocultó que los libros serían para Cuba, algo que terminó confirmándose por las claves y referencias del programa educativo de la isla.

Mientras tanto, en otra parte del tablero internacional, el dinero sigue fluyendo en una guerra que parece no tener límite claro. La nueva confrontación en la que se ha involucrado Washington ya ha generado un gasto de alrededor de 11 mil millones de dólares en apenas 13 días, según informó el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Cuando se le preguntó si había una cifra que lo llevaría a decirle al presidente Donald Trump que el conflicto ya no era sostenible, respondió con franqueza: “Por supuesto que no”. Para dimensionar la velocidad con la que se consume el dinero, el Proyecto Costes de Guerra de la Universidad de Brown calcula que en apenas cuatro días Estados Unidos destinó entre 2 mil y 3 mil millones de dólares al conflicto en Medio Oriente.

Y en medio de ese escenario internacional y de decisiones que despiertan más cuestionamientos que certezas, en México el debate político gira ahora alrededor de un nuevo intento de reforma electoral. La Presidenta insiste en un llamado Plan B que, entre otras cosas, pone bajo la lupa el número de regidores en los municipios. Desde su perspectiva la discusión es simple: “¿Ustedes creen que realmente se necesiten tantos regidores?”. En su argumento, ciudades como Acapulco tienen 20, Monterrey 28 y Puebla 23, cifras que para el discurso oficial reflejan privilegios innecesarios. Incluso sostiene que hay regidores que formalmente tienen salarios de 20 mil pesos, pero entre bonos y apoyos terminan con percepciones mucho mayores.

La pregunta inevitable es por qué ese debate aparece ahora y no antes. El planteamiento del gobierno es que el objetivo es “disminuir los privilegios”. Pero cuando la discusión se centra en el número de regidores como si ese fuera el principal problema del sistema político, el tema termina pareciendo más simbólico que estructural.

Así, entre libros enviados a Cuba, guerras que devoran miles de millones de dólares y reformas que vuelven a ponerse sobre la mesa con nuevos nombres, el país sigue esperando respuestas claras. Porque gobernar no sólo consiste en anunciar cambios o defender decisiones, también implica explicar con transparencia por qué se toman. Y hasta ahora, esa explicación sigue incompleta. Por cierto, hoy viene el líder del PAN a Nuevo León, dice traer mucha sorpresas. ¿será? le veremos y le cuestionaremos.