La noche estaba puesta para que Cruz Azul pegara primero en la final, pero enfrente apareció un muro llamado Keylor Navas. La Máquina fue mejor, dominó de principio a fin y convirtió el estadio Ciudad de los Deportes en un monólogo celeste, aunque terminó marchándose con frustración tras igualar 0-0 frente a Pumas UNAM en el primer capítulo por el título del Clausura 2026.
El equipo dirigido por Joel Huiqui salió decidido a imponer condiciones desde el silbatazo inicial. Presión alta, recuperación inmediata y llegadas constantes fueron parte de un arranque intenso donde el conjunto universitario apenas podía respirar.
La primera gran figura de la noche apareció temprano. Navas evitó la caída de su arco en dos ocasiones consecutivas, primero tras un disparo potente de José Paradela y después en un remate raso de Agustín Palavecino. Ahí comenzó el recital del arquero costarricense.
Mientras Cruz Azul dominaba el balón y el ritmo del encuentro, Pumas lucía incómodo, partido y sin capacidad para conectar ofensivamente. El esquema de Efraín Juárez resistía como podía ante el vendaval cementero.
La polémica tampoco tardó en aparecer. Una dura entrada de Nathan Silva sobre Paradela calentó los ánimos luego de que la acción no fuera revisada por el VAR. Minutos después llegó otra jugada que hizo explotar a la grada celeste: un penalti marcado para Cruz Azul terminó siendo anulado tras revisión tecnológica por un fuera de lugar previo, decisión que dejó incredulidad tanto en la cancha como en las tribunas.
El complemento mantuvo el mismo guion. La Máquina insistió una y otra vez, movió el balón por todo el frente ofensivo y encerró completamente a Universidad, aunque sin encontrar claridad en la última jugada.
El gol estuvo cerca cuando Charly Rodríguez sacó un disparo que ya se cantaba en las tribunas, pero el poste evitó el tanto cementero. Del lado auriazul, la primera respuesta seria apareció hasta avanzada la segunda mitad con un intento de Uriel Antuna que obligó a Kevin Mier a reaccionar con seguridad.
En el cierre, el desgaste comenzó a pesarle al conjunto local. Cruz Azul perdió intensidad y Pumas encontró espacios para respirar. Incluso Robert Morales estuvo a centímetros de silenciar el estadio con un remate que también terminó estrellándose en el palo.
El silbatazo final dejó sensaciones opuestas. Cruz Azul salió con la frustración de haber perdonado después de dominar casi todo el encuentro. Pumas, en cambio, celebró haber sobrevivido gracias a la actuación monumental de Keylor Navas.
La final quedó completamente abierta y será en Ciudad Universitaria donde ambos definirán al nuevo campeón del futbol mexicano.
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Foto: Tomada de https://x.com/CruzAzul




