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Las denuncias por racismo se multiplican en Brasil debido a los avances en la legislación

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Río de Janeiro (Brasil).- Las denuncias por delitos de racismo en Brasil no dejaron de crecer en los últimos años, algo que los especialistas atribuyen a un aumento de la conciencia social y cambios legislativos que incrementaron las penas y dieron más confianza a las víctimas.

“El aparato legal para la protección de las personas negras por el racismo y las medidas de integración aumentaron mucho (…) vivimos esa realidad contradictoria, de ser uno de los países racialmente más violentos del mundo pero que también tiene una legislación bastante extensa”, explica a la Agencia Sputnik el jurista Adilson Moreira, doctor en Derecho por la Universidad de Harvard y referencia en leyes antidiscriminatorias en Brasil.

Según datos del Consejo Nacional de Justicia, Brasil registró en 2025 más de 7.000 denuncias por delitos de racismo, un 67 por ciento superior que el año anterior, algo que Moreira atribuye a los avances sociales y a algunos cambios legislativos específicos, como uno que se produjo en enero de 2023.

En ese momento, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva inauguraba su mandato, y para marcar el acto de toma de posesión de la nueva ministra de Igualdad Racial, Anielle Franco, firmó una ley que endurecía las penas contra los racistas.

Técnicamente el delito de injuria racial (un insulto o una agresión contra el honor de una persona) se equiparó directamente al crimen de racismo, entendido como un ataque a toda una colectividad, y por tanto, con penas más graves.

De esta forma, el delito de racismo en Brasil pasó a castigarse con penas de entre dos y cinco años de cárcel, pero que pueden aumentar, por ejemplo, si se cometen en grupo, en ambientes deportivos o si se difunden en las redes sociales.

Además, las agresiones racistas pasaron a ser delitos que no prescriben y que no pueden esquivarse con el pago de una fianza.

Moreira destaca que la modificación legal también incluyó específicamente la definición de “racismo recreativo”, cuando se hacen comentarios racistas disfrazados de bromas que los agresores consideran inofensivas.

Gracias a los cambios legales y a un trabajo de mejora de la formación antirracista en los cuerpos policiales, también han aumentado las detenciones.

En los últimos meses tuvieron mucha repercusión mediática los arrestos de algunos turistas, como un chileno que durante un viaje en un tren turístico fotografió a un niño y mandó mensajes de celular diciendo que pensaba llevárselo a casa como “esclavo” o el de una argentina en Río de Janeiro, que insultó a los camareros de un bar llamándoles “monos” y haciendo gestos imitando al animal.

La mujer pasó dos meses en prisión preventiva en un apartamento, con una tobillera electrónica que vigilaba sus movimientos, y sólo pudo volver a Argentina tras pagar una fianza de 20.000 dólares.

Para Moreira, este y otros casos tienen un poder pedagógico notable, aunque resaltó que el principal desafío es mejorar la formación de jueces y fiscales (mayoritariamente blancos).

“El número de personas condenadas realmente es muy pequeño, y eso es así porque intentan buscar todo tipo de subterfugios para impedir que personas blancas sean condenadas por delitos de racismo”, criticó.

A finales de marzo había en Brasil alrededor de mil personas cumpliendo algún tipo de condena por racismo, 309 de ellas estaban en la cárcel. (Sputnik)

Fuente: https://noticiaslatam.lat/

Foto: Tomada de originalmente de https://www.rfi.fr/

(http://www.igualdaderacial.ba.gov.br)

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