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Lentes inteligentes ganan terreno en México, pero expertos advierten riesgos para la privacidad y la ciberseguridad

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Los lentes inteligentes comienzan a posicionarse como uno de los dispositivos tecnológicos con mayor crecimiento en México. Su evolución, impulsada por la inteligencia artificial, la realidad aumentada y la conectividad permanente, está transformando la forma en que las personas interactúan con el entorno, aunque especialistas advierten que esta innovación también abre nuevos desafíos en materia de privacidad y seguridad digital.

De acuerdo con proyecciones del mercado tecnológico, el segmento de gafas inteligentes en México registró ingresos cercanos a los 20.7 millones de dólares durante 2025 y podría superar los 138 millones de dólares hacia 2033, impulsado por una mayor adopción de dispositivos inteligentes entre los consumidores mexicanos.

Especialistas en ciberseguridad señalan que el crecimiento de esta tecnología obliga a reflexionar sobre el uso responsable de dispositivos capaces de grabar video, capturar imágenes, reconocer objetos e incluso interactuar con herramientas de inteligencia artificial en tiempo real.

Mario Micucci, investigador de Ciberseguridad para Latinoamérica de ESET, explicó que las nuevas generaciones de lentes inteligentes son cada vez más discretas y difíciles de distinguir de unos anteojos convencionales.

“Hoy estos dispositivos permiten registrar prácticamente todo lo que ocurre alrededor del usuario e incluso consultar a sistemas de inteligencia artificial sobre aquello que están observando”, explicó.

El avance de estos dispositivos coincide con un mercado cada vez más familiarizado con la tecnología portátil. Tan sólo en México, millones de personas utilizan relojes inteligentes, lo que facilita la adopción de nuevas soluciones conectadas como los lentes inteligentes.

Sin embargo, especialistas advierten que la facilidad con la que estos dispositivos pueden capturar imágenes representa un reto para la privacidad de terceros, ya que muchas personas podrían ser grabadas o fotografiadas sin darse cuenta.

Aunque la mayoría de estos equipos incorporan indicadores luminosos cuando están grabando, existen circunstancias en las que esos avisos pueden pasar desapercibidos o incluso ser ocultados, lo que incrementa las preocupaciones sobre el uso indebido de esta tecnología.

Diversos estudios también han demostrado que, al combinar las imágenes captadas por estos dispositivos con sistemas de reconocimiento facial e inteligencia artificial, es posible identificar personas y acceder a información pública disponible en internet, generando escenarios que podrían facilitar prácticas de vigilancia, acoso o fraude.

Los especialistas también advierten sobre otro riesgo menos visible: la exposición involuntaria de información confidencial.

Entre los datos que podrían quedar registrados por estos dispositivos se encuentran números de identificación personal (PIN), contraseñas, estados de cuenta bancarios, documentos financieros o cualquier información sensible que el usuario observe mientras utiliza los lentes.

Si esa información llega a plataformas en la nube o a sistemas de inteligencia artificial, podría representar un riesgo adicional en caso de accesos no autorizados o filtraciones.

A ello se suma la posibilidad de que ciberdelincuentes comprometan los propios dispositivos mediante vulnerabilidades en el sistema operativo, aplicaciones falsas, redes Wi-Fi maliciosas o ataques de ingeniería social, lo que abriría la puerta al robo de información, espionaje digital o incluso la toma de control del dispositivo.

Ante este panorama, los especialistas recomiendan mantener siempre actualizado el software de los lentes inteligentes, descargar únicamente aplicaciones oficiales, utilizar contraseñas robustas y autenticación multifactor, evitar redes públicas sin protección y revisar periódicamente los permisos de privacidad y almacenamiento de información.

Asimismo, aconsejan guardar los dispositivos cuando no estén en uso, eliminar grabaciones innecesarias y desactivar, cuando sea posible, funciones de entrenamiento de inteligencia artificial que impliquen el almacenamiento de imágenes en la nube.

Para quienes conviven con usuarios de esta tecnología, también sugieren permanecer atentos cuando alguien utilice lentes inteligentes en espacios públicos, especialmente en lugares donde se maneje información confidencial, como cajeros automáticos, instituciones financieras o terminales de pago.

Especialistas coinciden en que la innovación tecnológica continuará avanzando a gran velocidad, por lo que el principal desafío será encontrar un equilibrio entre las nuevas capacidades que ofrecen estos dispositivos y la protección de los derechos fundamentales relacionados con la privacidad, la seguridad digital y el manejo responsable de la información personal.

eitmedia.mx