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¿Puede una película de dinosaurios triunfar sin llamarse “Jurassic”?

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El fenómeno creado por Steven Spielberg dejó una vara difícil de superar, pero la historia del cine demuestra que las criaturas prehistóricas también pueden funcionar cuando encuentran una historia propia

Ciudad de México.— Los dinosaurios llevan décadas ocupando un lugar privilegiado en el cine, pero pocas producciones han conseguido convertirlos en un fenómeno cultural y comercial comparable con el que inició Jurassic Park en 1993.

La cinta dirigida por Steven Spielberg cambió para siempre la manera de llevar a estas criaturas a la pantalla y abrió una franquicia que posteriormente continuó con Jurassic World. En conjunto, las dos etapas de la saga han generado alrededor de seis mil millones de dólares en taquilla, de acuerdo con el estudio de Spoiler.mx compartido como fuente de esta información.

Pero el dominio de la marca también plantea una pregunta interesante: ¿el público sigue interesado en películas de dinosaurios cuando la palabra Jurassic desaparece del título?

La respuesta no es sencilla. La historia del cine muestra que sí existe público para estas producciones, aunque los resultados dependen de algo que va mucho más allá de mostrar enormes depredadores prehistóricos.

La animación encontró la fórmula

Uno de los terrenos donde los dinosaurios han tenido mayor estabilidad es la animación.

The Land Before Time se convirtió en una producción de referencia y posteriormente dio paso a una extensa franquicia de 14 películas. Disney también consiguió buenos resultados con Dinosaurio, que alcanzó una recaudación de 349.8 millones de dólares.

Incluso Un Gran Dinosaurio, considerada una de las decepciones comerciales de Pixar, logró reunir 342.2 millones de dólares.

Estos ejemplos muestran que las criaturas prehistóricas pueden funcionar cuando forman parte de una historia dirigida a públicos distintos y no dependen exclusivamente del espectáculo visual.

Acción y aventura: resultados desiguales

En el cine de acción y aventura, la situación es mucho menos uniforme.

King Kong, dirigida por Peter Jackson en 2005, incorporó dinosaurios dentro de su universo de aventuras y consiguió 556.9 millones de dólares en taquilla. La producción también obtuvo una aprobación crítica de 84 por ciento en Rotten Tomatoes, según los datos incluidos en el estudio.

El contraste aparece con 65, protagonizada por Adam Driver, que terminó con una recaudación internacional de apenas 60.7 millones de dólares.

La diferencia deja una conclusión evidente: colocar a un personaje frente a un T-Rex no garantiza por sí mismo el éxito.

El dinosaurio puede ser el atractivo inicial, pero necesita estar acompañado por una historia capaz de mantener el interés del espectador.

Cuando el absurdo se convierte en atractivo

La comedia y el terror han utilizado a los dinosaurios desde otra perspectiva.

Land of the Lost representó un tropiezo comercial, mientras que producciones como Tammy and the T-Rex, The VelociPastor y Carnosaurio encontraron posteriormente un público interesado en sus características de culto.

En estos casos, precisamente lo extraño, exagerado o absurdo puede convertirse en parte del atractivo.

No buscan reproducir el modelo de Jurassic Park. Juegan con las posibilidades de un género que permite llevar a los dinosaurios hacia terrenos mucho más extravagantes.

Una nueva apuesta llega al cine mexicano

En ese escenario aparece El Final de la Calle Oak, producción dirigida por David Robert Mitchell y protagonizada por Anne Hathaway y Ewan McGregor.

La película, cuyo estreno en cines mexicanos está señalado para el 13 de agosto, plantea una combinación distinta: un vecindario suburbano de los años 80 se transforma en el escenario de una historia de supervivencia frente a un mundo prehistórico.

El planteamiento resulta significativo porque no pretende reproducir directamente la fórmula de Jurassic Park.

Aquí los dinosaurios funcionan como parte de una historia que busca mezclar la vida cotidiana con una situación extraordinaria, llevando a los habitantes de un entorno aparentemente común hacia un escenario completamente diferente.

El verdadero desafío está fuera de Jurassic

El gran problema para cualquier película de dinosaurios contemporánea no parece ser la falta de interés por estas criaturas, sino la enorme sombra que dejó Jurassic Park.

La película de Spielberg estableció una referencia tan poderosa que cualquier nueva producción debe encontrar una manera de diferenciarse para evitar convertirse simplemente en una copia de aquella fórmula.

Los ejemplos de animación, aventura, comedia y terror muestran que existen distintas posibilidades.

Los dinosaurios pueden ser protagonistas, antagonistas, elementos de humor o incluso parte de un universo mucho más amplio. Lo que parece menos efectivo es asumir que su simple presencia basta para garantizar espectadores.

El Final de la Calle Oak tendrá precisamente ese reto.

Su oportunidad está en demostrar que todavía existe espacio para contar historias con dinosaurios sin depender de una franquicia conocida y, sobre todo, que el público puede interesarse por estas criaturas cuando son utilizadas como parte de una propuesta con identidad propia.

Porque Jurassic Park convirtió a los dinosaurios en espectáculo.

La siguiente generación de películas tendrá que demostrar que también pueden ser una historia.

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