
El gobernador de Sinaloa solicitó al Congreso estatal una licencia temporal por tiempo indefinido y superior a 30 días, apenas un día después de haber retomado la gubernatura. La decisión ocurre tras el creciente rechazo dentro de Morena y el contundente mensaje de Claudia Sheinbaum sobre los límites del poder.
Rubén Rocha Moya no duró ni 24 horas en su regreso al gobierno de Sinaloa. Después de haber anunciado el viernes su reincorporación al cargo, el mandatario estatal presentó este sábado ante el Congreso local una nueva solicitud de licencia temporal, con carácter indefinido y por un periodo mayor a 30 días.
La decisión representa un nuevo giro en la crisis política que ha rodeado al gobernador y ocurre después de que la presidenta Claudia Sheinbaum difundiera un mensaje en el que advirtió que ningún interés personal puede colocarse por encima del pueblo y de la Nación.
Aunque Sheinbaum no mencionó directamente a Rocha Moya en su publicación, el mensaje apareció horas después de que el mandatario anunciara su regreso y en medio del rechazo que esa decisión provocó dentro de Morena y entre distintos actores políticos. La propia presidenta posteriormente señaló que se enteró del retorno de Rocha a través del mensaje que publicó en redes sociales.
Ahora, Rocha Moya vuelve a colocar su futuro político en manos del Poder Legislativo de Sinaloa.
En el documento enviado al Congreso estatal, el gobernador fundamentó su petición en el artículo 50, fracción VIII, de la Constitución Política del Estado de Sinaloa y solicitó licencia temporal con carácter indefinido por más de 30 días.
“Por así considerarlo pertinente, me presento ante ese Honorable Poder Legislativo para efecto de solicitar licencia temporal con carácter indefinido, por más de treinta días, al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa”, señala el oficio.
El mandatario pidió además que el Congreso proceda conforme a lo establecido en el artículo 58 de la Constitución local.
La solicitud, sin embargo, no significa que la licencia ya esté aprobada. Corresponde al Poder Legislativo analizarla y determinar lo conducente conforme al marco constitucional del estado.
El nuevo movimiento de Rocha Moya ocurre en un escenario político completamente distinto al que encontró cuando decidió regresar.
Su reincorporación al cargo había generado una reacción prácticamente inmediata. Morena se deslindó de la decisión, mientras que distintos integrantes del partido y gobernadores emanados de la llamada Cuarta Transformación cuestionaron que el mandatario hubiera retomado el gobierno sin consenso político.
La tensión llegó también hasta Palacio Nacional.
Sheinbaum publicó un mensaje que, aunque no mencionó nombres, fue interpretado en el contexto del regreso del gobernador sinaloense como una advertencia directa sobre el ejercicio del poder.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, escribió la presidenta.
La mandataria agregó que el poder sin principios puede convertirse en arrogancia, el poder sin límites en abuso y el poder que olvida al pueblo termina enfrentándose con la historia.
La frase más contundente fue quizá aquella en la que sostuvo que México necesita servidores públicos que comprendan que los cargos son pasajeros, mientras que la responsabilidad frente a la Nación permanece.
En ese contexto, la nueva solicitud de licencia modifica nuevamente el tablero político de Sinaloa.
Rocha Moya había justificado su regreso argumentando que debía cumplir con el mandato que recibió de los sinaloenses y que durante el periodo en que estuvo separado del cargo se había puesto a disposición de las autoridades mexicanas. El gobernador ha rechazado los señalamientos formulados por autoridades estadounidenses en su contra.
Pero su regreso terminó convirtiéndose en una tormenta política.
En cuestión de horas, el gobernador pasó de anunciar que retomaba el control del Poder Ejecutivo estatal a presentar nuevamente una solicitud para separarse del cargo.
La diferencia esta vez es el contexto.
Ya no se trata únicamente de una licencia solicitada mientras avanzaban investigaciones. Ahora la decisión ocurre después de un choque político abierto con sectores de su propio movimiento y luego de que desde la Presidencia de la República se estableciera públicamente que ningún interés particular puede estar por encima del pueblo y de la Nación.
El episodio deja una pregunta de fondo: ¿qué provocó que Rocha Moya cambiara de postura apenas un día después de haber anunciado su regreso?
El documento presentado ante el Congreso no ofrece una explicación política. Rocha Moya se limita a señalar que considera pertinente solicitar nuevamente la separación temporal del cargo.
Pero el momento en que lo hace resulta imposible de ignorar.
El gobernador regresó el viernes. La presidenta fijó públicamente su posición. La dirigencia de Morena y otros actores del partido marcaron distancia. Y este sábado Rocha Moya volvió a solicitar licencia.
Por ahora, el Congreso de Sinaloa tendrá la última palabra sobre la petición.
Lo que queda claro es que el regreso que Rocha Moya presentó como una decisión firme terminó durando apenas un día y abrió una de las mayores crisis políticas dentro del oficialismo sinaloense.
El gobernador vuelve a quedar fuera del ejercicio cotidiano del poder, al menos mientras el Congreso analiza su solicitud. Y Sinaloa entra nuevamente en una etapa de incertidumbre política, con un gobierno que en menos de 48 horas pasó de anunciar el regreso de su titular a enfrentar otra vez la ausencia del gobernador.
La crisis, lejos de cerrarse, cambia nuevamente de escenario.
Incluso, esto es lo que colocó en su cuenta de X el exjefe de la DEA Derek Maltz: “Rubén Rocha debe rendir cuentas por sus acciones” .
El exdirector asegura que se necesita “otra operación de alto nivel de arresto y remoción hacia Estados Unidos para que enfrente la justicia”.
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