
Cada año, toneladas de escombros provenientes de construcciones, remodelaciones y demoliciones terminan abandonadas en ríos, arroyos, lotes baldíos y espacios públicos de Nuevo León, convirtiéndose en uno de los problemas ambientales que más afecta el entorno urbano y que incluso incrementa el riesgo de inundaciones durante la temporada de lluvias.
Ante esta situación, la Secretaría de Medio Ambiente del Estado reforzó el llamado para que ciudadanos, empresas constructoras y prestadores de servicios especializados dispongan correctamente los residuos de construcción y demolición, evitando que estos materiales sean depositados de manera clandestina en sitios no autorizados.
El abandono de concreto, ladrillo, tierra, blocks, varilla y otros materiales de obra no solo deteriora la imagen urbana. También provoca la obstrucción de cauces naturales, favorece la formación de tiraderos irregulares y genera afectaciones al suelo, la flora y la fauna, además de representar un costo adicional para las autoridades encargadas de retirar estos desechos.
De acuerdo con la dependencia estatal, uno de los principales factores que alimentan esta problemática es la contratación de servicios que operan fuera de la normatividad. Cuando una empresa o particular entrega los residuos a transportistas sin autorización, existe un mayor riesgo de que los materiales sean arrojados en terrenos baldíos, márgenes de arroyos o caminos rurales para evitar el costo de una disposición adecuada.
El secretario de Medio Ambiente, Raúl Lozano Caballero, señaló que el crecimiento urbano de Nuevo León debe ir acompañado de una cultura de responsabilidad ambiental, donde cada obra considere desde el inicio el destino final de los residuos que genera.
Para evitar estas prácticas, la dependencia recordó que las escombreras, estaciones de transferencia, centros de acopio y sitios dedicados al reciclaje de materiales únicamente pueden operar con autorización estatal, documento que garantiza que cumplen con los criterios técnicos y ambientales para recibir este tipo de residuos.
Asimismo, recomendó a quienes realizan obras de construcción o remodelación verificar que el servicio contratado cuente con los permisos correspondientes o, en su caso, trasladar directamente los materiales a instalaciones autorizadas, con el propósito de evitar sanciones y contribuir a reducir los tiraderos clandestinos.
Como parte de las acciones de vigilancia, la Secretaría de Medio Ambiente mantiene habilitados mecanismos para orientar a la ciudadanía y recibir denuncias relacionadas con depósitos ilegales de escombros, además de contar con un padrón de empresas autorizadas para facilitar la contratación de servicios que operen conforme a la legislación vigente.
La correcta disposición de los residuos de construcción representa uno de los retos ambientales asociados al crecimiento urbano de Nuevo León. Especialistas coinciden en que atender este problema requiere no solo de supervisión gubernamental, sino también de la participación de constructores, transportistas y ciudadanos para evitar que los desechos de una obra terminen contaminando los espacios naturales del estado.
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