
Por: Mariano Yberry
Un inusual aumento en los aspirantes con alto puntaje en el examen de admisión para entrar a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha levantado alertas sobre el posible uso fraudulento de la inteligencia artificial u otras herramientas tecnológicas.
El 17 de julio, la máxima casa de estudios dio a conocer los resultados de su proceso de admisión para la licenciatura. Un total de 191.306 aspirantes participaron en esta convocatoria anual y solo 21.962 fueron aceptados en alguna de las 134 carreras que ofrece esta universidad, sin tomar en cuenta los 28.151 que tienen pase directo desde la preparatoria.
Es la primera vez, fuera del contexto de la pandemia de COVID-19, que la UNAM aplica de manera remota el examen de admisión.
Los resultados publicados generaron dudas ya que, en carreras de alta demanda como medicina, donde casi se pide puntaje perfecto para entrar, se registró un aumento considerable del número de aspirantes que tuvieron entre cien y más aciertos en el examen.
De acuerdo con el análisis hecho por el doctor Luis Ángel Maciel, en tan solo un año, el porcentaje de aspirantes que tuvo esta cantidad de aciertos pasó del 9% al 28%. Los aspirantes con puntaje perfecto pasaron de dos a 14 en el mismo período.
Los resultados, al menos en los últimos cinco años, han mantenido la misma tendencia, por lo que los obtenidos en este 2026 generaron tantas dudas que el tema fue retomado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
“Evidentemente, desde mi punto de vista, no es una falla de las autoridades universitarias o de quienes aplicaron el examen, sino que, a lo mejor, no tomaron en cuenta todo el desarrollo tecnológico que existe ahora con la inteligencia artificial para la aplicación de exámenes en línea. Ellos tendrán que definir cómo resuelven esta situación y cómo caminan hacia adelante”, declaró el 22 de julio.
Al margen de la polémica, el centro educativo anunció la creación de un comité técnico que realizará un informe para revisar si hubo algún acto irregular en el proceso de admisión. Previo a dar a conocer los resultados, la UNAM ya había anunciado que cerca del 2% del total de personas inscritas había sido descalificada del proceso por haber hecho uso de la IA.
Hasta el cierre de esta nota, la institución educativa más importante de México no ha dado a conocer mayor información sobre el caso. No obstante, aspirantes rechazados en el proceso de admisión convocaron a una marcha para exigir que se vuelva a aplicar el examen ante la sospecha de fraude masivo.Un cambio abrupto
En entrevista para Sputnik, el doctor en Ciencias Sociales Jasón Camacho, opinó que, a nivel de estadística, los resultados evidencian una anomalía que debe investigarse y que pone a la UNAM en un “terreno difuso”.
Si bien el académico especialista en políticas anticorrupción consideró que la institución educativa tiene las herramientas para enfrentar posibles fraudes masivos, también señala que, hasta el momento, la universidad no ha creado protocolos ni lineamientos para el uso de estas tecnologías en el ámbito académico.
“Lo único que se han generado son guías de recomendación de un área denominada CEIDE [Coordinación de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos] de la universidad, en donde básicamente nos dicen: esto es la IA generativa, te sirve para esto (…) y estos son los riesgos. Pero es simplemente una guía, no es vinculante, no tiene un peso necesariamente legal, sino solo en principio ético”, declaró. En este sentido, el maestro en derecho constitucional, Antulio Ontiveros, comentó en entrevista para este medio que el alumnado ha abusado del uso de la IA y renuncia al esfuerzo intelectual y cognitivo que requiere cursar una carrera universitaria.
Para el investigador, este caso deja claro el gran impacto que este tipo de tecnologías disruptivas podría tener en un corto plazo, no solo en el ámbito académico, sino en el social.
“Estamos frente a un fenómeno civilizatorio —y a lo mejor puede ser discutible el término—, pero esto que estamos viviendo viene a modificar sustancialmente los modelos de educación que habían sobrevivido hasta hace una década”, expresó.
“Estamos entrando en una dinámica en donde el mundo de la educación y la forma de trabajar nuestras mentes está entrando en una en una etapa en donde, si las universidades no asumen esto, lo estudian de manera correcta y hacen propuestas correctas, muy pronto vamos a tener verdaderamente gente en la calle tomando decisiones que pueden ser muy dañinas para el resto de la sociedad”, sostuvo Ontiveros.
La ética universitaria
Los especialistas consultados coincidieron en que el tema también abarca la formación ética y humana de cada uno de los aspirantes, un ámbito que queda completamente fuera del campo de acción de la UNAM.
Pocos días antes de que se dieran a conocer los resultados, usuarios de redes sociales compartieron algunas de las formas en las que lograron obtener las respuestas de los exámenes, ya sea a través de grupos de WhatsApp o de cursos que, en vez de hacer una regularización escolar, les dieron las respuestas.
La UNAM ya interpuso una denuncia en contra de algunas instituciones que venden este tipo de cursos, pero en realidad ayudan a los aspirantes a hacer trampa en el examen.
Medios locales como La Jornada y Expansión han encontrado cuentas que dieron consejos a los aspirantes para evadir los controles de vigilancia del sistema con el que se aplicó el examen en línea, el cual basa su funcionamiento en IA.
En este contexto, Camacho estimó que la institución educativa se encuentra en un punto complejo, ya que, de repetir el proceso por hallar irregularidades, también afectaría a aquellos aspirantes que sí lograron quedarse por sus propios méritos.
“Tenemos básicamente como la encrucijada de o nos dejamos llevar por la parte técnica o la política, porque si fuera la política, deshaces todo, pero, ¿qué pasa con las personas que sí hicieron bien el trabajo y que sí hicieron bien su examen? Más bien lo que tiene que hacer la universidad es esperarse al resultado”, mencionó. Los docentes entrevistados resaltaron en que, ante la aparición de tecnologías como la IA, se debe apostar por mecanismos que la incluyan dentro del proceso de aprendizaje y no satanizarlas o pretender prohibirlas.
Desde usar directamente esta tecnología para dinámicas grupales, o incluso volver a métodos más tradicionales, ayudarían a hacer de la IA una herramienta útil en el ámbito escolar, siempre y cuando también exista una capacitación para el cuerpo docente.
“Los profesores necesitamos entrar en un proceso de capacitación, recapacitación y actualización sobre la utilización de la inteligencia artificial, porque también hay mucha parte de los profesores que no entienden muy bien el proceso que estamos viviendo y no son, digamos, tan afines a la utilización de la tecnología en clase”, concluyó Ontiveros. Sputnik
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
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