
Nuevo León continúa avanzando en el proceso para obtener la declaratoria oficial como estado libre de paludismo, luego de concluir una visita de supervisión técnica en la que especialistas evaluaron las acciones de vigilancia epidemiológica, prevención y control implementadas por las autoridades sanitarias para mantener eliminada esta enfermedad.
Durante la semana, integrantes del Grupo Técnico Estatal de Paludismo (GTE) de Aguascalientes realizaron una revisión de los programas desarrollados en la entidad, sostuvieron reuniones con personal de salud y efectuaron recorridos en distintas regiones del estado para verificar el cumplimiento de los protocolos establecidos para impedir la reaparición de casos.
La supervisión forma parte del procedimiento previo a la certificación que será emitida por las autoridades federales de salud en coordinación con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), una vez que se confirme el cumplimiento de los criterios internacionales para la eliminación de la enfermedad.
Al concluir la evaluación, la Secretaría de Salud de Nuevo León destacó la importancia del intercambio de experiencias entre entidades federativas para fortalecer las estrategias de vigilancia epidemiológica y detectar áreas de oportunidad que permitan mantener los avances alcanzados en materia de salud pública.
Uno de los principales indicadores que respaldan el proceso de certificación es que desde 1999 el estado no registra casos autóctonos de paludismo, resultado de los programas permanentes de monitoreo, control del mosquito transmisor y seguimiento epidemiológico.
Las autoridades informaron que entre 2015 y 2025 se detectaron 54 casos importados, principalmente de personas provenientes de Venezuela. Todos fueron atendidos conforme a los lineamientos nacionales, evitando que se generaran cadenas de transmisión dentro del territorio estatal.
La visita técnica también permitió revisar las acciones preventivas que se mantienen activas en los municipios, así como los mecanismos de respuesta para la detección oportuna de posibles casos importados, considerados fundamentales para conservar el estatus sanitario alcanzado por la entidad.
Con la conclusión de esta supervisión, Nuevo León se encuentra cada vez más cerca de obtener el reconocimiento oficial como estado libre de paludismo, un logro que consolidaría más de dos décadas de vigilancia epidemiológica continua y de trabajo coordinado para mantener bajo control una enfermedad que en el pasado representó un importante reto para la salud pública.
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