
Congreso, Alito y Félix Arratia: señales de una carrera que ya comienza a moverse
El tercer año legislativo de Nuevo León arrancó entre llamados al diálogo, reclamos acumulados y una realidad que difícilmente puede ignorarse: mientras los diputados hablan de acuerdos, el calendario político comienza a acercarse a 2027. En el ámbito nacional, Alejandro Moreno también adelantó el discurso opositor hacia ese proceso y, en Nuevo León, algunos nombres comienzan a ganar espacio en las mediciones y en la conversación política. Entre ellos aparece Félix Arratia.
El Congreso tiene pendientes demasiado importantes como para convertir este último año en una prolongación de la confrontación. El presupuesto, los recursos para los municipios, seguridad, movilidad, agua e infraestructura siguen esperando acuerdos. Y ahora existe un elemento adicional: 2027 ya comienza a asomarse en cada decisión política.
La nueva Mesa Directiva tendrá que enfrentar ese escenario con una Legislatura que llega al último tramo con reclamos acumulados entre el Congreso y el Ejecutivo. La presidenta Perla Villarreal habló de diálogo y de una oportunidad con fecha de vencimiento. El mensaje es correcto, pero ahora tendrá que pasar de la tribuna a los hechos.
Porque cuatro años sin presupuesto estatal aprobado no pueden convertirse simplemente en otro argumento para el intercambio de acusaciones. El Congreso y el Gobierno de Nuevo León tendrán que asumir la responsabilidad que corresponde a cada uno y encontrar una salida. Los ciudadanos no votaron para que los poderes se acusen mutuamente; esperan resultados.
Y mientras en Nuevo León el Congreso comienza a transitar su último año antes de las elecciones, a nivel nacional Alejandro Moreno Cárdenas aprovechó el Segundo Informe de Gobierno para endurecer el discurso del PRI y convocar a una oposición unida rumbo a 2027 y 2030.
Alito habló de violencia, impunidad, endeudamiento, estancamiento económico y de un supuesto debilitamiento institucional. También lanzó acusaciones severas contra Morena y algunos de sus integrantes, al tiempo que llamó a construir un frente opositor. Es el discurso que probablemente veremos repetirse con mayor intensidad conforme avance el calendario electoral.
Pero también conviene recordar que una oposición no se construye únicamente a partir de acusaciones contra el adversario. Si el PRI pretende encabezar o formar parte de una alternativa competitiva, tendrá que demostrar que existe una propuesta capaz de convencer a ciudadanos que hoy no necesariamente se identifican con ninguna de las fuerzas políticas.
Y en medio de ese movimiento nacional y local, comienzan a aparecer nombres que podrían tener un papel en la sucesión de Nuevo León. Uno de ellos es Félix Arratia. El actual secretario de Igualdad e Inclusión ha comenzado a figurar entre los perfiles de Movimiento Ciudadano rumbo a 2027 y distintas casas encuestadoras lo ubican ya dentro de un grupo con posibilidades competitivas.
Arratia todavía no es el único nombre, ni puede hablarse de una candidatura definida. Sin embargo, su presencia territorial desde la Secretaría y su recorrido por distintos municipios han comenzado a darle mayor exposición, mientras las mediciones muestran que su nombre empieza a ganar terreno frente a otros perfiles. Él mismo ha evitado confirmar una aspiración, aunque tampoco se ha descartado.
Eso es, por ahora, lo que hay: un perfil que comienza a crecer y que podría convertirse en un candidato fuerte de Movimiento Ciudadano para la gubernatura, pero todavía dentro de una carrera abierta y con muchas piezas por acomodarse.
Lo cierto es que 2027 ya está influyendo en la política de Nuevo León, aunque todavía falte tiempo para las campañas. Se nota en el Congreso, en los partidos y en los movimientos de quienes podrían buscar una candidatura.
Y precisamente por eso, el último año de esta Legislatura será particularmente importante. No solamente porque quedan pendientes por resolver, sino porque cada decisión comenzará a ser observada también bajo el lente electoral.
El reto para todos será demostrar que todavía pueden gobernar, legislar y hacer oposición sin convertir cada asunto público en un acto anticipado de campaña. Porque al final, más allá de quién llegue a las boletas en 2027, lo que hoy está en juego es la capacidad de quienes tienen el poder para responder a los ciudadanos.



