
Por: Ibis Frade
La Habana.- El déficit de medicamentos en Cuba, donde escasea el 70 por ciento de los fármacos esenciales, también pone a prueba la resiliencia de una nación que recurre a la solidaridad y otras variantes para enfrentar enfermedades y salvar vidas.
En medio de un paisaje de farmacias vacías, con casi ningún medicamento en sus anaqueles, los cubanos han tenido que recurrir al “mercado negro” para conseguir lo que necesitan, incluso aquellos que son exclusivamente de uso hospitalario.
A su vez, se han creado redes de donación de medicamentos y varios proyectos desde la ciudadanía, con el fin de paliar la crisis y ayudarse mutuamente.
Luis Ángel Chacón, director de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Encomed), explicó a la Agencia Sputnik que las sanciones de Estados Unidos impiden adquirir insumos para la producción local de fármacos y obstaculizan la negociación con proveedores.
El directivo de esta entidad del grupo empresarial BioCubaFarma indicó que entre los fármacos en falta hay productos “muy sensibles”, destinados a programas priorizados, como el materno infantil y el de atención a pacientes con cáncer.
Si bien BioCubaFarma está produciendo citostáticos para la atención oncológica, las materias primas se adquieren en otros países, recordó el directivo.
“Y toda la negociación, los proveedores habituales que nosotros teníamos, algunos se han retirado”, a raíz de las sanciones secundarias de EU, y con otros se ha vuelto más complicado el proceso debido a las trabas con los bancos, detalló el especialista.
Del mismo modo, Encomed también ha tenido problemas en la distribución de los medicamentos a todas las provincias debido a la escasez de combustible que enfrenta la isla desde inicios de año, en medio del cerco energético de EU.
La entidad participa en el 80 por ciento de la cadena de suministro del sector sanitario y, como operador logístico, necesita aproximadamente 80.000 litros de combustibles mensualmente, señaló Chacón.
Pero la imposibilidad de comprar combustible profundiza su escasez y afecta toda la cadena: la generación eléctrica necesaria en plantas y laboratorios, la refrigeración y conservación de productos sensibles, el traslado de materias primas y la distribución de medicamentos terminados hacia hospitales y farmacias, recalcó.
RESPUESTA SOLIDARIA
El proyecto ‘A Cuba hay que quererla’ nació en el contexto de la pandemia de covid-19, cuando un grupo de personas se articuló para recoger medicamentos y otros productos de primera necesidad para pacientes y grupos vulnerables a la enfermedad.
Después, amplió su alcance y comenzó a recopilar medicamentos e insumos para hospitales y otras instituciones ante las dificultades del Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) para adquirirlos con sus proveedores habituales debido al bloqueo económico, comercial y financiero de EU, explicó a la Agencia Sputnik el coordinador de la iniciativa, Amado Riol.
En estos momentos, ha logrado articular una red de solidaridad interna y externa: desde los barrios habaneros las personas dan ropas, medicamentos y alimentos; y desde el extranjero suelen recibir donativos de cubanos residentes en el exterior y de países como México, Grecia, Colombia, España y Bélgica, detalló.
Gracias a esos envíos han podido entregar citostáticos para el tratamiento de niños con cáncer y también valproato de sodio, un fármaco esencial para los menores que sufren epilepsia.
Hay dos contenedores con valproato de sodio que compró el Minsap y están retenidos en Colombia por “razones políticas” debido a las sanciones de EU que han obstaculizado a las navieras las entregas en la isla, denunció Riol, diplomático de carrera.
Su casa, ubicada cerca de varios hospitales en La Habana, se ha convertido en un centro de acopio donde las personas llevan medicamentos, ropas y alimentos.
“Es muy difícil para nuestros médicos, para nuestros oncólogos, no tener los medicamentos que normalmente tenían y tener que aplicar fórmulas alternativas”, dijo Riol, quien reiteró las denuncias a las sanciones de Washington contra el Minsap.
“Hay que explicar que nos están matando, porque si un paciente con cáncer en fase uno no se aplica el tratamiento, ese cáncer evoluciona y va al período dos, y en la medida en que la enfermedad avanza, no hay paz y muchas veces termina con la muerte”, recalcó.
El Minsap ha denunciado que el bloqueo de Washington afecta los protocolos asistenciales debido a la falta de combustibles y las trabas financieras para la adquisición de insumos necesarios en la producción de medicamentos y vacunas.
Por ello, la cartera estableció prioridades para la producción, entre ellas, los insumos asociados al Programa Materno Infantil, las hemodiálisis, los citostáticos, los sueros para hospitales y los productos controlados destinados a personas con enfermedades crónicas. (Sputnik)
Fuente:https://noticiaslatam.lat/
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