
A sus 93 años, Julio Cepeda Garza recibió uno de los reconocimientos más importantes que otorga el Ayuntamiento de Monterrey: la Medalla al Mérito Emprendedor y Empresarial “Lorenzo H. Zambrano Treviño”, edición 2026, por una trayectoria que pasó del deporte de alto rendimiento a la construcción de una de las cadenas de jugueterías más reconocidas del país.
La ceremonia se realizó en el Gran Salón del Casino Monterrey y fue encabezada por el alcalde Adrián de la Garza, acompañado por síndicos, regidores y funcionarios municipales. Durante la sesión solemne de Cabildo se destacó la aportación de Cepeda Garza al desarrollo económico de la ciudad y su ejemplo de perseverancia empresarial.
Antes de convertirse en empresario, Julio Cepeda enfrentó una circunstancia que cambió el rumbo de su vida. A los 15 años sufrió un accidente laboral en el que perdió cuatro dedos de la mano derecha, lo que terminó con su aspiración de jugar béisbol. Sin embargo, encontró en el ciclismo una nueva oportunidad y llegó a representar a México en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952.
Su desempeño en las carreteras le ganó el sobrenombre de “El Príncipe de las Carreteras”. Durante aquellos años participó en competencias que podían alcanzar hasta 2 mil 800 kilómetros y extenderse durante cerca de 20 días.
En 1954 comenzó una nueva etapa con un pequeño taller dedicado a la reparación y venta de bicicletas. A partir de ese negocio surgió posteriormente una actividad comercial que terminaría convirtiéndose en Julio Cepeda Jugueterías, empresa que con el paso de las décadas amplió su presencia hasta convertirse en una referencia nacional del sector.
Actualmente, la cadena cuenta con 65 establecimientos en 22 entidades del país. Su lema “El Paraíso del Juguete” quedó asociado particularmente con la temporada navideña y con generaciones de familias que han encontrado en sus tiendas una oferta especializada en juguetes.
Durante la ceremonia, Adrián de la Garza resaltó la disciplina y visión que acompañaron el recorrido empresarial de Cepeda y subrayó que su historia representa una muestra de cómo el esfuerzo puede convertirse en proyectos que trascienden generaciones.
La trayectoria del homenajeado también está vinculada con su vida familiar. Durante más de seis décadas de matrimonio con María Ofelia Viramontes formó una familia de cinco hijos y ocho nietos.
Con la medalla, Monterrey reconoció una historia que comenzó en las pistas y carreteras del ciclismo, atravesó la adversidad y terminó convirtiéndose en una empresa identificada con una de las tradiciones comerciales más esperadas de cada Navidad.
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Foto: Creada por eitmedia.mx-ChapGPT/ Municipio de Monterrey





