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Condenan a muerte a Bashar al-Assad; Siria abre un nuevo capítulo de justicia

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Damasco.– Bashar al-Assad, quien gobernó Siria durante casi 25 años y terminó abandonando el país tras el derrumbe de su régimen en diciembre de 2024, fue condenado a muerte este martes por un tribunal sirio que lo juzgó en ausencia.

La sentencia representa el primer gran fallo judicial contra el antiguo mandatario desde la llegada de las autoridades de transición y marca un momento histórico para un país que durante casi 14 años estuvo sumergido en una guerra que dejó cientos de miles de muertos y millones de desplazados.

El tribunal declaró culpable a Assad por delitos relacionados con asesinatos, tortura y otros actos cometidos durante los años de conflicto, considerados por la justicia siria como crímenes de guerra y contra la humanidad.

La resolución también alcanzó a Maher al-Assad, hermano del expresidente, mientras que otros antiguos integrantes del aparato de seguridad también enfrentaron condenas por su participación en hechos cometidos durante el régimen.

Assad permanece en Rusia

La sentencia llega casi dos años después de la caída del gobierno de Assad.

El expresidente huyó de Siria cuando las fuerzas opositoras avanzaron sobre Damasco y posteriormente llegó a Rusia, donde permanece bajo protección de las autoridades de ese país.

Por esta razón, aunque la condena representa un duro golpe político y judicial contra el antiguo mandatario, su ejecución enfrenta una enorme dificultad: Assad no se encuentra bajo custodia de las nuevas autoridades sirias.

Mientras permanezca en territorio ruso, cualquier intento de hacer efectiva la sentencia dependerá de una eventual decisión de Moscú para entregarlo a Siria.

Las redes sociales sirias reaccionan

El anuncio de la sentencia provocó una intensa reacción en las redes sociales sirias.

En distintos espacios digitales comenzaron a aparecer mensajes de celebración, especialmente entre sectores que durante años enfrentaron al régimen de Assad y que consideran el fallo como una forma de justicia para las víctimas de la guerra.

También circularon imágenes de ciudadanos reunidos en distintas zonas del país, particularmente en Deraa, lugar donde comenzaron las protestas contra el gobierno en 2011 y que posteriormente se convirtió en uno de los principales símbolos de la rebelión siria.

Para muchos de los opositores al antiguo régimen, la condena representa algo más que una decisión judicial: es el reconocimiento de que los responsables de los abusos cometidos durante aquellos años deberán responder ante la justicia.

Las reacciones, sin embargo, no son uniformes. La sociedad siria continúa profundamente dividida después de años de guerra y existen sectores que cuestionan tanto el proceso como las decisiones tomadas por las nuevas autoridades.

El fin de una era

Bashar al-Assad llegó al poder en el año 2000 después de suceder a su padre, Hafez al-Assad, quien había gobernado Siria durante casi tres décadas.

Durante sus primeros años fue presentado como una posible figura de modernización, pero la situación cambió radicalmente con el estallido de las protestas de 2011.

La represión de las manifestaciones desencadenó una guerra que involucró a fuerzas gubernamentales, grupos rebeldes, organizaciones extremistas y potencias extranjeras.

El conflicto provocó una de las mayores crisis humanitarias del mundo contemporáneo y dejó comunidades enteras destruidas.

Ahora, el antiguo presidente enfrenta la pena máxima dictada por la justicia del país que gobernó durante casi un cuarto de siglo.

Una condena difícil de ejecutar

La gran pregunta es qué ocurrirá con Assad.

La nueva Siria puede haber dictado la sentencia, pero no tiene al condenado.

Mientras el expresidente continúe en Moscú, la pena permanecerá sin posibilidad inmediata de ejecución. Esto convierte el caso en un asunto que trasciende los tribunales y entra directamente en el terreno de la diplomacia internacional.

La condena, sin embargo, ya tiene un significado histórico.

El hombre que durante décadas representó el poder absoluto en Damasco ahora es un prófugo condenado a muerte por un tribunal de la nueva Siria.

Y para miles de víctimas y familiares que durante años reclamaron justicia, el fallo representa el comienzo de una nueva etapa en la búsqueda de responsabilidades por los crímenes cometidos durante la guerra.

Especial-eitmedia.mx

Foto: Tomada de eitmedia