
Por: Yurien Portelles
Quito.- La Catedral Metropolitana de Quito, el monumento de mayor importancia de la Iglesia católica de Ecuador, sigue deslumbrando a los visitantes pese a su antigüedad, por su arquitectura, su ubicación geográfica y por ser el sitio de descanso eterno de figuras excelsas del país y de la región.
“Es la iglesia más antigua, es la diócesis más antigua de la región, es el centro o la sede de la arquidiócesis de Quito; es por eso su importancia y su jerarquía, porque es la iglesia mayor”, señaló Rebeca Proaño, una de sus guías, a la Agencia Sputnik.
El complejo monumental está ubicado en el corazón del centro histórico de la capital, a pocos pasos del Palacio de Carondelet, sede del Gobierno ecuatoriano, lo cual le ha dado igualmente un protagonismo en el que se han unido la vida política y religiosa del país.
Ascendida a Catedral Primada del Ecuador en 1995, se constituye en una de las más antiguas del país y de Sudamérica, debido a que su construcción inició en el siglo XVI.
“Tenemos varias fases en su construcción; cuando fue parroquial en 1535; cuando la ascienden a catedral en 1545. Cuando el primer obispo llega en 1550, la adorna un poquito más, porque era una iglesia muy humilde, y la construcción en piedra para hacerla perpetua es de 1562 a 1565”, explicó Proaño.
Con el tiempo, la edificación fue ampliada o reconstruida tras sufrir daños por eventos naturales como erupciones volcánicas y movimientos telúricos, entre ellos los de 1660 y 1797.
Dos sismos registrados en 1987, de magnitud 6,4 y 7,2, también dejaron daños en la catedral, por lo cual sus estructuras fueron reforzadas.
La catedral metropolitana, que ha recibido la visita de al menos dos papas -Juan Pablo II (1985) y Francisco (2015)-, exhibe una mezcla de estilos arquitectónicos, desde el neogótico, mudéjar y neoclásico hasta el barroco, románico y rococó, evidencia de la influencia de diferentes épocas y culturas.
Además de templo de culto católico, alberga una amplia exposición de pinturas y esculturas de las épocas colonial y republicana y una vasta biblioteca. A ello se suma el atractivo de las cúpulas de la iglesia, desde donde los visitantes observan una vista panorámica de la Plaza de la Independencia.
ALTAR DE LA HISTORIA
El inmueble cuenta con una planta de tres naves longitudinales y varias capillas secundarias, además de una sacristía y capillas de devoción a los Santos Patrones, forradas de pan de oro y otros elementos atribuidos a Bernardo Legarda, exponente de la Escuela Quiteña de Artes, una corriente artística y arquitectónica que se desarrolló durante la época colonial, entre los siglos XVI y XVII.
Uno de los espacios más visitados es el mausoleo del prócer venezolano Antonio José de Sucre (1795-1830), construido de piedra oscura como símbolo de libertad y honor tras el reconocimiento a su liderazgo en la Batalla de Pichincha (1822) y su papel en la independencia de Ecuador, Perú y Bolivia.
“Él amaba esta ciudad; de hecho el mariscal Sucre se casó con una quiteña, Marianita Carcelén, la marquesa de Solanda, y cuando él se casa, decide establecerse aquí. Él escribió algunas cartas en las que expresaba que quería ser enterrado en Quito o que sus restos sean lanzados en el volcán Pichincha”, apuntó Proaño.
Tras el asesinato en una emboscada en Colombia del político venezolano, mano derecha del Libertador Simón Bolívar y uno de los primeros presidentes de Bolivia, su esposa realizó gestiones para que tuviera descanso eterno en Quito. Sus restos fueron repatriados a Ecuador en 1900.
“El mausoleo que contiene el cofre (de los restos) es de piedra volcánica, porque, como él deseaba ser enterrado en Quito, se consideró honorífico hacer un sarcófago con piedra volcánica traída desde el volcán Pichincha”, acotó la guía.
Otra de las figuras de la época de la independencia que reposa en este lugar es el primer mandatario constitucional de Ecuador, Juan José Flores (1800-1864), venezolano de nacimiento y quien ocupó la Presidencia del país durante tres periodos.
Se suma a ese listado José Cuero y Caicedo (1735-1815), obispo y líder de la revolución de 1809 que precedió a eventos independentistas unos años más tarde, quien murió en el exilio y cuyos restos fueron recibidos en el país en 2016, tras ser repatriados desde Perú.
La catedral también guarda los restos de Gabriel García Moreno (1821-1875), presidente en dos períodos no consecutivos y quien murió frente al altar del templo, a donde pidió ser conducido luego de ser atacado con un machete en el Palacio de Carondelet.
“Él está enterrado aquí sí, pero en las criptas de la iglesia Catedral, a la altura del altar de la Virgen de los Dolores, donde él muere”, anotó la guía.
EL TOUR DE LAS CÚPULAS
El Tour a las Cúpulas se ha convertido en un gran atractivo para los visitantes, que suman más de 20.000 cada año, muchos de ellos jóvenes que acuden los fines de semana para lograr la foto de moda en las redes digitales.
Una vez concluido el recorrido por la iglesia, los visitantes pueden subir al tejado y observar la Plaza Grande, el Palacio de Carondelet, la Basílica del Voto Nacional y el cerro del Panecillo, coronado por la Virgen de Legarda.
“Hay una vista preciosa; es hermoso porque subes por unas gradas y te haces una foto donde se observan esas cúpulas que todos quieren tener”, señaló a esta agencia Carlos Xavier, un venezolano residente en Ecuador, de paseo por el centro histórico de Quito.
El flujo al interior de la iglesia es regulado por turnos, para lo cual deben pagarse cuatro dólares por persona, siendo el fin de semana el momento de mayor cantidad de visitantes.
El templo funciona también como museo, ya que conserva obras de la Escuela Quiteña y piezas en las cuales se observa la influencia de otras culturas, como la europea, una fusión denominada “atribución ecuatoriana”.
“En el mural en la parte superior que es del siglo XIX, la biblia menciona tres elementos, el pan, el vino y el pescado, pero aquí hay mezclas culturales y en vez del pescado hay un corderito en la parte central del lienzo. En la mano de Cristo Jesús hay una humita que reemplazaría al pan y hay una representación simbólica de la chicha con las vasijas de barro que reemplazaría aquel elemento al vino, por la atribución ecuatoriana”, apuntó la guía.
Entre la colección de arte colonial están “La Sábana Santa”, obra del indígena Manuel Chilí “Caspicara”, y “La Muerte de la Virgen”, de Miguel de Santiago, ambos representantes de la Escuela Quiteña.
También desde la catedral sale cada año la procesión del Arrastre de Caudas, uno de los ritos más impactantes de la Semana Santa, como tributo a la muerte y victoria de Jesús, legado sevillano que solo sobrevive en Quito y donde los canónigos marchan cubiertos de enormes capas negras, simbolizando el pecado y la muerte de Cristo.
En el verano, la Alcaldía de Quito organiza rutas históricas, donde personajes vestidos a la usanza de la época relatan la historia de la catedral. Sputnik
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
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