
Para ridículos y vergüenzas… nuestros políticos se pintan solos
Para ridículos y vergüenzas, nuestros políticos se pintan solos. Ahora fueron los senadores Carlos Gutiérrez Mancilla y Arturo Ávila quienes sacaron el barrio y estuvieron a punto de irse a los golpes en pleno Senado.
Muchos gritos, empujones y amenazas, porque ya sabemos que el que no quiere pelear puede gritar mucho, pero no termina empujando. Tuvieron que intervenir otros para separarlos.
¿Ese es el nivel de nuestros representantes?
Mientras México enfrenta inseguridad, problemas económicos y una larga lista de pendientes, nuestros legisladores convierten el Senado en ring. Qué vergüenza.
Y mientras aquí se pelean, el embajador estadounidense Ronald Johnson vuelve a mandar un mensaje a los narcotraficantes mexicanos: “Donde quiera que operen, los perseguiremos”.
Pues venga por ellos. Ya.
Si tienen ubicados a los delincuentes que operan internacionalmente, que los detengan y los lleven ante la justicia. Menos discursos y más resultados.
En Nuevo León tampoco nos quedamos atrás. Pato Zambrano enfrenta ahora una nueva acción penal promovida directamente por quien fue víctima en el caso del inmueble de Apodaca.
¿La librará esta vez?
Eso ya no lo decidirán los videos, las redes sociales ni los políticos. Lo tendrá que determinar un juez. Los videos de aquel enfrentamiento ahí están y forman parte de un asunto que ahora tendrá una nueva ruta judicial.
Y en Morena, Rodrigo Montemayor acusa persecución política dentro de su propio partido. Dice que lo quieren juzgar por no votar como esperaba la dirigencia en el asunto relacionado con el juicio político contra Samuel García.
¿Justicia interna o cobro de factura?
Que lo aclaren.
Porque mientras nuestros políticos se acusan, se empujan y se persiguen entre ellos, el gusano barrenador sigue avanzando en Nuevo León: 752 casos acumulados y 48 activos, incluyendo animales domésticos y personas.
Ese sí es un problema serio.
El ciudadano no quiere ver boxeadores en el Senado, ni guerras internas de partidos, ni discursos de buenos y malos.
Quiere seguridad, justicia, empleo y autoridades que trabajen.
Porque para pleitos ya tenemos suficiente en las calles. Lo que nos falta son políticos que estén a la altura del cargo que ocupan.



