
Por Sergio Llerena Caballero
Lima.- Si se piensa en arqueología en Perú, es probable que lo primero que venga a la cabeza sean las ruinas monumentales de Machu Picchu.
Sin embargo, el país andino tiene un conjunto de cerca de 2.600 rocas que contienen más de 25.000 petroglifos en un complejo arqueológico llamado Toro Muerto, que podría tratarse del sitio de grabados de ese tipo más grande del mundo. Los investigadores quieren que su existencia se conozca tanto como la ciudadela inca.
“En Perú estamos muy acostumbrados a tener esta idea monumental de pirámides, de grandes edificaciones, pero no estamos acostumbrados a ver otros sitios monumentales que no tienen las mismas lógicas de arquitectura estructural. Estamos en una cruzada para poder dar a conocer al pueblo peruano y al extranjero de que también hay otras formas de monumentalidad”, dijo Liz Gonzáles, codirectora del Proyecto de Investigación Arqueológico Toro Muerto, a la Agencia Sputnik.
Las investigaciones sobre Toro Muerto, un complejo con un área de 50 kilómetros cuadrados ubicado en el valle de Majes, una zona desértica de la costa peruana en el sureño departamento de Arequipa, son financiadas por el Centro Nacional de Ciencias de Polonia, bajo la supervisión del Ministerio de Cultura, y empezaron hace 11 años.
ROCAS Y ASTROS
En ese tiempo, aseguró Gonzáles, es mucho lo que se ha avanzado, aunque la investigadora destaca un entendimiento distinto de la arqueología peruana a razón de los hallazgos hechos por el grupo de profesionales que lidera.
“Toro Muerto tiene su arquitectura, solamente que es una arquitectura que desconocemos”, comentó la arqueóloga, quien añadió que en el sitio “ha habido una lógica de mover rocas, de colocar rocas en ciertas posiciones”.
Las investigaciones, que cubren varias disciplinas, han avanzado mucho en el campo de la arqueoastronomía, que es el estudio de cómo las civilizaciones antiguas observaban los astros y los vinculaban con sus construcciones, dijo la experta.
Gracias a esos estudios realizados en un sector del complejo, se sabe que hubo una colocación estratégica de ciertas rocas.
“Las rocas han sido movidas, por lo que deducimos que la astronomía, que es matemática exacta, está conectada con su posición y que ésta tiene mucha conexión con los equinoccios y solsticios, entre otros temas astronómicos”, afirmó Gonzáles.
Además de la enorme cantidad de rocas y petroglifos que existen en Toro Muerto, el sitio también está compuesto por redes de caminos y algunas explanadas que sugieren que podría haber funcionado como un centro ceremonial en el pasado, según la experta.
Las investigaciones sugieren que Toro Muerto habría pertenecido a una cultura preinca, la cual existió entre los años 0 al 300 después de Cristo, y el grupo liderado por Gonzáles tiene un rango amplio de estudio sobre el complejo arqueológico que redunda en su interés.
Además de estudios arqueoastronómicos se realizan análisis geoarqueológicos para conocer el paleoclima de sitio, es decir el clima que existió en la Tierra en periodos antiguos del pasado.
“También estamos haciendo estudios arqueobotánicos para saber qué comía la gente en el pasado, de qué se alimentaba, y también si acaso el medioambiente ha cambiado o no; y si ha cambiado, qué tanto ha cambiado el valle de Majes con respecto a hace 1.000 años o 2.000 años”, detalló la experta.
NIÑO MALO
Por otro lado, y en el contexto del grave fenómeno El Niño por el que está atravesando Perú, los investigadores han hallado evidencias de al menos dos de estos eventos climáticos fuertes que afectaron el sitio en el pasado.
Aunque Toro Muerto es una área desértica, posee quebradas en los cerros cercanos que se pueden activar con la presencia inusual de lluvias torrenciales, como sucede cuando llega El Niño, por lo que el sitio podría haber enfrentado aluviones e inundaciones muy fuertes.
“Si bien el sitio Toro Muerto ha sido bien ubicado en el pasado, sus habitantes sabían que no podían ubicar las rocas en las partes bajas sino en las partes altas. Ahora empezamos a creer que ya tenían esta lógica de prevención por el fenómeno El Niño en su época, y colocaban las rocas en las partes altas porque la activación de quebradas podía cubrir las rocas si las ponían en zonas bajas”, señaló la codirectora.
Frente al riesgo de que El Niño afecte las investigaciones sobre Toro Muerto en la actualidad, el equipo de investigadores ha cubierto las zonas de excavación, pues sería lamentable que los turistas no puedan apreciar los hallazgos en este complejo de petroglifos, agregó.
En investigaciones futuras, los expertos consideran que Toro Muerto podría revelar hallazgos de enorme interés, considerando que sólo una quinta parte de su área total ha sido explorada y se encuentra abierta a los visitantes. (Sputnik)
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
Foto: redes sociales /Perú
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