
Ciudad de México.- La comparecencia del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados estuvo marcada por el contraste entre los programas sociales que presume el Gobierno Federal y los cuestionamientos de legisladores de oposición sobre el abandono escolar, la infraestructura educativa, la violencia en los planteles y los resultados de aprendizaje.
Delgado sostuvo que México cerrará 2026 con 22 millones de estudiantes beneficiados con becas, mediante una inversión de 136 mil millones de pesos. Afirmó que, por primera vez, estudiantes de escuelas públicas de primaria, secundaria y bachillerato cuentan con este apoyo, y defendió la política como una herramienta para evitar que las dificultades económicas obliguen a niñas, niños y jóvenes a dejar sus estudios.
Sin embargo, durante la sesión, legisladores del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano pusieron sobre la mesa una pregunta que las cifras de cobertura no resuelven por sí solas: ¿cuántos estudiantes logran permanecer en las aulas, aprender y concluir sus estudios en condiciones adecuadas?
La diputada panista Laura Cristina Márquez Alcalá cuestionó el alcance de los programas de infraestructura y señaló que millones de niñas, niños y adolescentes se encuentran fuera de las escuelas por motivos laborales. También mencionó cifras de abandono escolar y deficiencias en los planteles. Su compañera de bancada, Liliana Ortiz Pérez, advirtió sobre los episodios de violencia en las escuelas y sostuvo que las becas no sustituyen la obligación de garantizar espacios seguros y educación de calidad.
Desde el PRI, Juan Moreno de Haro puso en duda que los resultados educativos sean compatibles con el discurso oficial de avances. Citó los resultados de la evaluación PISA 2025 y pidió revisar las políticas de formación docente, mientras que otras legisladoras de ese partido cuestionaron los libros de texto, las condiciones de los planteles y la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico.
Movimiento Ciudadano también exigió explicaciones sobre el presupuesto destinado a actividades administrativas, los recursos para educación inicial y las observaciones pendientes relacionadas con el programa La Escuela es Nuestra. El diputado Gibrán Ramírez Reyes cuestionó, además, la falta de elementos que permitan asegurar que el rezago educativo haya sido revertido.
Los reclamos no se limitaron a la oposición. Legisladores de distintas fuerzas plantearon dudas sobre la seguridad en las comunidades escolares, la atención a estudiantes con discapacidad, el abandono en el nivel medio superior, los derechos laborales del magisterio y las oportunidades de empleo para quienes egresan de nuevas instituciones universitarias.
Ante los señalamientos, Delgado defendió la Nueva Escuela Mexicana, rechazó que los libros de texto tengan errores generalizados y sostuvo que los programas de becas no están condicionados a intereses electorales. También presentó los avances de La Escuela es Nuestra, la construcción y ampliación de bachilleratos, la distribución de libros gratuitos y la apertura de nuevos espacios en educación superior.
El funcionario reconoció que el abandono escolar comienza a cobrar mayor relevancia en secundaria y defendió las becas como una medida para contenerlo. No obstante, la discusión legislativa dejó expuesto que ampliar los apoyos económicos es apenas una parte del desafío: también se requieren instalaciones dignas, docentes suficientes, seguridad, mejores aprendizajes y mecanismos transparentes para comprobar el uso de los recursos públicos.
La comparecencia permitió escuchar los argumentos del Gobierno Federal y las objeciones de los distintos grupos parlamentarios. El reto pendiente será demostrar con resultados verificables que los millones de becas anunciados se traducen en menos deserción, mayor aprovechamiento académico y mejores oportunidades para los estudiantes, más allá de los balances presentados desde la tribuna.
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