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Taburete presenta “El Perro Que Fuma”, su sexto álbum y el inicio de una nueva etapa creativa

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Taburete abrió una nueva fase musical con el lanzamiento de su sexto álbum de estudio, “El Perro Que Fuma”, un proyecto que marca un giro hacia un sonido más directo y emocional. El disco transita entre la energía desbordada y la vulnerabilidad, con historias que se mueven entre noches intensas y reflexiones que llegan con la luz del día.

La banda explica que el título funciona como una presencia que aparece de forma intermitente a lo largo del álbum. “El Perro Que Fuma” es una metáfora de esa voz interna que incita al impulso y al descontrol, una tentación cercana que aparece justo cuando se intenta hacer lo correcto. Es una figura simbólica que resume el conflicto entre lo que se debe hacer y lo que realmente mueve a cada persona.

El material aborda distintas etapas emocionales: amores que dejan huella, viajes transformadores, amistades que permanecen, despedidas que pesan y momentos en los que todo puede romperse o acomodarse. Las canciones buscan respuestas hacia el interior y no hacia la apariencia.

El disco avanza por melodías cálidas, como las de “Primer Intento”, recuerdos luminosos como los de “Oaxaca” y confesiones abiertas como “Cuando Los Hombres Lloran”. Temas como “Tan Desconectados”, “De Menos” y “110” confrontan el pasado sin evadirlo. También hay espacio para la celebración y la complicidad en “Cae La Ciudad” y “Fenómenos Cantantes”, que evocan carretera, conciertos y amistades que se vuelven familia. La energía más cruda aparece en “Vino y Cemento”, donde la fiesta y la identidad se fusionan.

El cierre llega con “Canción de Amor”, una pieza que apuesta por demostrar lo que siente sin necesidad de nombrarlo. Con ello, el grupo cierra un recorrido que apuesta por la honestidad emocional más que por la perfección técnica.

“El Perro Que Fuma” funciona como una imagen absurda y al mismo tiempo precisa: un animal aparentemente tierno que realiza un acto autodestructivo. Para Taburete, esa contradicción representa la tentación humana, cercana y hasta simpática, pero capaz de complicarlo todo sin aviso.

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