
El descarrilamiento del Tren Interoceánico en Nizanda volvió a encender las alarmas sobre una obra que, según el diputado federal Noel Chávez Velázquez, nació desde el principio entre improvisaciones y decisiones tomadas con más prisa política que rigor técnico. Trece personas murieron y decenas más resultaron heridas en un proyecto que, insiste, jamás debió operar sin garantías mínimas de seguridad.
Para el legislador, “una de las obras insignias del pasado Gobierno Federal, a la cual le invirtieron miles de millones de pesos”, terminó convertida en un riesgo masivo que incluso puso en peligro a 250 pasajeros. Desde su bancada, lanzó un reclamo directo por lo que describió como “las obras hechas al vapor, mal planeadas y marcadas por la corrupción de Morena”, mismas que, dijo, siguen cobrándole vidas al país.
Chávez Velázquez exigió que el accidente no se archive en la memoria pública ni en los expedientes oficiales. Calificó lo ocurrido como la consecuencia “de la improvisación, la negligencia y la corrupción con la que se gobierna” y advirtió que solo una investigación seria podrá esclarecer responsabilidades y evitar que otra tragedia se repita.
El legislador remarcó que el PRI mantendrá vigilancia en el Congreso para que las víctimas reciban justicia y para que los proyectos federales se sometan a estándares internacionales y a supervisión técnica real, lejos de la “prisa política” que, afirma, terminó traduciéndose en una pérdida irreparable de vidas humanas.
Con un mensaje final a modo de advertencia, Chávez cerró su postura: “Desde el PRI exigimos una investigación a fondo y castigo a los responsables. ¡No vamos a quedarnos callados mientras destrozan al país!”.
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