
Estudios analizados por el diario El Universal revelan una demanda para el evento deportivo que superará con creces la de cualquier temporada alta tradicional, especialmente en las ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde se disputarán los 13 encuentros programados en el país entre los meses de junio y julio de este año.
La ocupación hotelera durante los partidos que se jugarán allí se estima entre el 80% y el 85%, mientras que las rentas temporales de inmuebles cercanos a los estadios podrían alcanzar un cupo total.
El impacto económico no se limitará al hospedaje, indica el estudio, sino que se extenderá a sectores como restaurantes, bares y servicios de transporte, los cuales verán un repunte significativo en sus ventas, particularmente en las zonas próximas a las sedes mundialistas durante los días de partido. Sputnik
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