
Entre desapariciones confusas y verdades a medias
Hay historias que, lejos de aclararse con el paso de los días, se enredan todavía más. El caso del profesor colombiano Leonardo Ariel, académico de la Universidad Iberoamericana de Puebla, es uno de ellos. Un trayecto que inicia en un aeropuerto, pasa por una retención administrativa sin explicación pública, continúa por un municipio distinto al de origen del incidente y termina, de forma abrupta, en un albergue de Juárez, deja más preguntas que certezas.
Nadie ha explicado con claridad por qué fue retenido inicialmente, qué motivó la intervención de la Guardia Nacional ni bajo qué condiciones fue trasladado a Apodaca. Ahí cumplió las horas correspondientes y fue liberado. A partir de ese momento, el rastro se diluye. Se dice que regresó al aeropuerto, pero lo siguiente es una aparición inesperada en un centro de atención para personas en situación de calle, con un aspecto físico distinto al difundido por su defensa. El propio albergue asegura que simplemente recibieron a alguien en esa condición y, ante la conmoción generada, avisaron a la autoridad. El episodio, tratándose de un académico de una institución reconocida y con formación profesional sólida, resulta inquietante por la ausencia total de una versión oficial coherente.
Mientras ese caso sigue envuelto en sospechas, otro episodio refuerza la sensación de desorden institucional. En Campeche, la jueza de control Guadalupe Martínez Taboada dictó vinculación a proceso contra el ex rector de la Universidad Autónoma de Campeche, José Alberto N, por presunta posesión de cocaína. La detención, derivada de una llamada anónima por armas que nunca aparecieron, sí produjo consecuencias legales inmediatas. Dos meses de investigación complementaria, más personas vinculadas a proceso y un expediente que apenas comienza a construirse. Dos historias distintas, pero un mismo telón de fondo: instituciones educativas de alto perfil atrapadas en escenarios que erosionan la confianza pública.
A este clima se suma la confusión en torno a la presencia de fuerzas extranjeras en territorio nacional. Durante una visita a San Miguel de Allende, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre supuestas maniobras de Estados Unidos en México. Su respuesta fue tajante: “En el territorio nacional, nada, nada”. Ante la insistencia, reiteró: “Nada, no hay nada”, y remitió a un comunicado oficial posterior.
Ese comunicado llegó horas después. El Gabinete de Seguridad aseguró que la presencia de un avión Hércules C-130 en el Aeropuerto de Toluca correspondía a un vuelo autorizado, relacionado con actividades de capacitación y realizado conforme a protocolos y acuerdos de cooperación bilateral. “Respecto a las imágenes que circulan en redes sociales… informamos que su presencia obedece a un vuelo autorizado por autoridades mexicanas”, señaló la instancia federal. ¿Entonces, presidenta con A si tenemos una nave extranjera en México? Porqué ya todos la vimos. En fin.



