
En un mensaje cargado de reflexión y balance personal, el Arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, llegó este 24 de enero a los 75 años de edad, límite establecido por el Derecho Canónico para presentar su renuncia al cargo episcopal, abriendo así una nueva etapa en la conducción de la Arquidiócesis.
En el marco de su aniversario, el jerarca católico hizo una revisión íntima de su paso por el ministerio, reconociendo pendientes, limitaciones y errores humanos, al tiempo que pidió comprensión por aquello que no logró concretar durante su servicio pastoral. Su mensaje estuvo marcado por un tono de humildad y reconciliación, en el que solicitó perdón a quienes pudieran haberse sentido agraviados y expresó gratitud por el respaldo recibido a lo largo de los años.
Tras más de una década al frente de la Arquidiócesis de Monterrey, Cabrera López aseguró sentirse en paz con el camino recorrido, comparando su gestión con un trayecto intenso y acelerado, del cual está dispuesto a descender dejando el rumbo en marcha.
Conforme a la normativa de la Iglesia, la renuncia debe ser presentada formalmente al Papa, quien será el encargado de aceptarla o solicitar que continúe en funciones por un periodo adicional. Mientras tanto, la Arquidiócesis permanece a la espera de la determinación que marcará el relevo en uno de los cargos eclesiásticos más relevantes del norte del país.
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