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Gerson Gómez

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Manotazo a Star Wars de la Cúpula Dorada

El vaquero solitario Ronald Reagan se aventó esa vacilada. Durante el periodo presidencial inolvidable. La era Reagan. Fue el tercer presidente de edad más avanzada del país y el último nacido antes de la Primera Guerra Mundial.

Su Iniciativa de Defensa Estratégica, apodada “Star Wars” y lanzada por Ronald Reagan en 1983, fue un ambicioso plan de defensa de EE. UU. diseñado para crear un escudo espacial basado en láseres y satélites para interceptar misiles nucleares soviéticos, buscando hacer obsoletas las armas atómicas. Aunque costó $30,000 millones, nunca se concretó totalmente por limitaciones tecnológicas.

Presentado por Reagan el 23 de marzo de 1983 como una alternativa a la doctrina de destrucción mutua asegurada.

Buscó desarrollar tecnología espacial y terrestre (láseres, proyectiles cinéticos) para destruir misiles balísticos intercontinentales (ICBM) enemigos antes de llegar a EE. UU.

Criticado por ser excesivamente costoso, tecnológicamente inviable en ese momento y por impulsar una nueva carrera armamentista, generando temor en la URSS.

No se implementó el sistema completo, investigaciones asociadas continuaron y se considera un factor que presionó económicamente a la Unión Soviética hacia su colapso.

Ahora con Donald Trump, en presidente en funciones más anciano, la Cúpula Dorada.

Su sistema de defensa antimisiles multicapa propuesto para Estados Unidos, destinado a detectar y destruir misiles balísticos, hipersónicos y de crucero antes de su lanzamiento o durante su vuelo.

El sistema emplearía una constelación de satélites equipados con sensores e interceptores espaciales.

La arquitectura se ha visto como similar al concepto de Brilliant Pebbles de los años 80. Si se implementara, EE. UU. mantendría armas espaciales en órbita por primera vez.

El sistema dependería de miles de armas espaciales o “interceptores” distribuidas por toda la Tierra.

Los interceptores se mantienen situados cerca del borde de la atmósfera, donde deben mantener órbitas rápidas para evitar caer de nuevo a la Tierra. Su movimiento rápido permite que solo una pequeña fracción esté disponible en el momento y lugar adecuados para actuar ante cualquier amenaza dada.

Su defecto. Los críticos argumentan que hace que el concepto sea menos eficiente que las defensas antimisiles regionales tradicionales como la Cúpula de Hierro.

Sin embargo, el alcance declarado del programa va más allá de la intercepción defensiva. En 2019, Donald Trump enfatizó el potencial ofensivo del sistema, afirmando que las armas serían “una parte muy, muy importante de nuestra defensa y, obviamente, de nuestra ofensiva.”

Contrastó esta capacidad con la de adversarios extranjeros, comentando: “Tenemos jugadores muy malos ahí fuera… pero podemos ser mucho peores que cualquiera, si hace falta.”

Reagan y Trump, ambos republicanos, se han propuesto en sus mandatos, destruir la influencia comunista.

Reagan como gobernador de California, llevó el déficit presupuestario a un superávit fiscal, desafió a los manifestantes de la UC Berkeley y ordenó la activación de la Guardia Nacional para sofocar unas protestas.

Seguramente le suena parecido.

Como presidente Reagan introdujo nuevas y osadas iniciativas políticas y económicas. Su política económica, entroncada en la llamada economía de la oferta, se haría famosa bajo el nombre de «reaganomics», caracterizada por la desregularización del sistema financiero y por las rebajas sustanciales de impuestos implementadas en 1981.

En su primer período, sobrevivió a un intento de asesinato, marcó una línea dura contra los sindicatos y ordenó acciones militares en la isla caribeña independiente de Granada, próxima a la costa de Venezuela.

Ups. A unos metros de la ahora defenestrada Venezuela.

Bombardeo Libia y la revelación del escándalo Irán-Contra. Previamente el presidente había ordenado un masivo incremento militar para la lucha estrecha contra la Unión Soviética (URSS), dejando atrás la estrategia del détente. Describió públicamente a la URSS como el «imperio del mal» y apoyó movimientos anticomunistas en todo el mundo a través de la denominada doctrina Reagan.

Ahora la religión Trumonroe copia mucha de la agenda pendiente. Star Wars o la Cúpula Dorada. Ellos son Luke Skywalker o Indiana Jones de la pantalla grande. Sacados peligrosamente de la imaginación de dos fascistas presidentes pseudocristianos, inmisericordes.