
La promesa del nearshoring comienza a mostrar fisuras. La inversión en construcción no residencial en México registró una caída que encendió la alerta entre el sector empresarial, al evidenciar que el País podría estar dejando pasar una oportunidad clave para detonar crecimiento, empleo y desarrollo productivo.
COPARMEX Nuevo León manifestó su preocupación por el retroceso observado hasta octubre pasado en la inversión destinada a infraestructura comercial, industrial, institucional y de servicios. De acuerdo con su análisis, el índice de inversión en construcción no residencial presentó una contracción anual de 16.5 por ciento en el periodo de enero a octubre, en comparación con el mismo lapso del año previo, uno de los descensos más severos desde 2018.
El organismo empresarial advierte que este tipo de inversión es fundamental para capitalizar el nearshoring, ya que está directamente ligada a la instalación de fábricas, parques industriales, oficinas, hospitales, escuelas, centros comerciales y almacenes, todos ellos motores de la actividad económica. La disminución, subraya, refleja un entorno que no está logrando atraer ni retener capital productivo.
El comportamiento histórico del indicador muestra que solo en 2020 se registró una caída más profunda, en el contexto de la pandemia. Tras una recuperación importante en 2022 y 2023, el desplome de 2025 rompe la tendencia y genera incertidumbre sobre el rumbo de la inversión. A ello se suma la disminución de 8.2 por ciento anual en la inversión en maquinaria y equipo durante el mismo periodo, otro componente clave para la expansión productiva.
En términos generales, la inversión total en construcción, que incluye vivienda y obra no residencial, cayó 6 por ciento anual de enero a octubre, amortiguada parcialmente por el crecimiento de 7.3 por ciento en la construcción residencial. Sin embargo, el repunte en vivienda no logró compensar el freno en la infraestructura productiva.
Roberto Cantú Alanis, presidente de COPARMEX Nuevo León, atribuyó estos resultados a un entorno marcado por la inseguridad comercial, jurídica y pública. Advirtió que durante 2025 estas condiciones se agravaron con la aplicación de aranceles y la reforma judicial, mientras que en 2026 persiste la incertidumbre ante la próxima revisión del T-MEC, factor que también pesa en las decisiones de inversión.
Para el dirigente empresarial, la caída de la inversión no solo afecta el presente, sino que compromete el futuro económico del País. Alertó que la falta de nuevos proyectos productivos limita la generación de empleo y pone en riesgo las oportunidades laborales para las nuevas generaciones, con un impacto directo en el bienestar de las familias.
El mensaje es claro: sin inversión productiva no hay nearshoring que se consolide, ni crecimiento sostenible que resista en el mediano y largo plazo.
Fuente: https://noticiaslatam.lat/
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