
Rayados regresa este sábado al Estadio BBVA con una consigna clara: convertir la ilusión en puntos. En la Jornada 4 del Clausura 2026, Monterrey recibe a Xolos de Tijuana en un duelo que, en el papel, promete goles y ritmo alto. Los números respaldan el optimismo albiazul: siete anotaciones en las primeras tres fechas colocan a La Pandilla como la mejor ofensiva del torneo, y una racha de 12 partidos consecutivos marcándole a los fronterizos refuerza la narrativa de dominio reciente.
La estadística también pone contexto al momento del club. Monterrey alcanzó ya los 2 mil 500 partidos en Primera División, con saldo positivo en su historia: más triunfos que empates y derrotas. En lo inmediato, el equipo ha encontrado equilibrio entre experiencia y juventud, con Fidel Ambriz liderando la Tabla de Menores en minutos acumulados, mientras que jugadores como Sergio Canales y Óliver Torres han cargado con la conducción del juego en este arranque del certamen.
La vuelta al Gigante de Acero aparece como un factor anímico clave. El propio Óliver Torres lo reconoció en la previa: volver a casa y reencontrarse con la afición es un impulso extra para saldar la deuda del primer partido en el BBVA y reenfilar el camino del triunfo. Xolos, un rival incómodo, llega con antecedentes recientes de marcadores cerrados ante Rayados, lo que anticipa un partido de trámite disputado, aunque con ligera ventaja para el local por presente ofensivo y contexto.
Berterame se va: un referente que deja huella
La previa del partido llega marcada por una noticia que sacudió al entorno rayado: la salida de Germán Berterame al Inter Miami en transferencia definitiva. El delantero argentino naturalizado mexicano se despide como uno de los referentes ofensivos del club en los últimos torneos, con 68 goles en su paso por Monterrey y un lugar en el top histórico de goleadores albiazules.
Más allá de los números, Berterame se ganó el reconocimiento de la afición por su intensidad, potencia y constancia, virtudes que lo llevaron incluso a ser considerado en convocatorias de la Selección Mexicana en el proceso rumbo al Mundial de 2026. Su partida abre un hueco sensible en la estructura ofensiva del equipo justo cuando el torneo comienza a tomar forma. Rayados deberá demostrar que la pegada colectiva no depende de un solo nombre, y que el proyecto tiene variantes para sostener el paso en una Liga MX cada vez más exigente.
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