
Un tribunal federal desestimó la solicitud presentada por Minnesota, junto con las ciudades de Minneapolis y Saint Paul, para detener el despliegue de unos 3.000 agentes federales del ICE en el estado. Las autoridades locales alegaban que la intervención vulneraba su soberanía y excedía las facultades federales.
En un fallo de 30 páginas, la jueza Kate Menendez concluyó que los demandantes no lograron demostrar de forma concluyente que el operativo sea ilegal ni que tenga como objetivo coaccionar a los gobiernos locales.
Aunque la magistrada reconoció la existencia de evidencias “preocupantes” sobre perfilamiento racial, uso excesivo de la fuerza y otras afectaciones graves a la vida cotidiana durante los operativos contra migrantes indocumentados, señaló que no correspondía evaluar esos episodios específicos en esta etapa del proceso.
Asimismo, la jueza consideró plausibles los argumentos del Gobierno federal, que justificó la operación por la necesidad de combatir el fraude en el estado y la presencia de residentes sin estatus legal. Sputnik
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