
Rayados sigue sin hacer de su estadio una fortaleza en el Clausura 2026. En una noche de altibajos, Monterrey tuvo que venir de atrás en dos ocasiones para rescatar un empate 2-2 frente a Tijuana, resultado que mantiene la deuda pendiente del equipo albiazul como local y deja sensaciones encontradas entre la afición.
El encuentro arrancó cuesta arriba para los dirigidos por Domènec Torrent. Xolos salió con mayor intensidad, apretando alto y aprovechando las imprecisiones defensivas de Rayados en los primeros minutos. Esa presión tempranera tuvo premio casi de inmediato, cuando una jugada a balón parado derivó en un autogol que silenció al estadio y le dio ventaja a la visita en los primeros instantes del partido.
Durante buena parte del primer tiempo, Tijuana se sintió más cómodo en la cancha. Monterrey batallaba para encontrar asociaciones en mediocampo y el rival estuvo cerca de ampliar la ventaja con disparos de media distancia y aproximaciones que obligaron a Luis Cárdenas a intervenir en más de una ocasión. El segundo gol visitante rondó el área albiazul, pero no terminó por caer.
Con el paso de los minutos, Rayados comenzó a adelantar líneas y a ganar metros. El equipo encontró algo de claridad cuando Sergio Canales empezó a aparecer entre líneas, y fue precisamente el español quien aprovechó una pelota suelta dentro del área para empatar el partido con un disparo colocado, devolviendo el ánimo a las tribunas antes del descanso.
Para la segunda mitad, Monterrey salió decidido a tomar el control del encuentro. Los ajustes desde el banquillo le dieron mayor profundidad por las bandas y mayor presencia en campo rival. El debut de Luca Orellano le inyectó frescura al ataque, mientras que el ingreso de Lucas Ocampos buscó romper la zaga fronteriza con desborde y potencia.
Rayados tuvo opciones claras para inclinar el marcador, pero la falta de contundencia volvió a pasar factura. En una jugada dentro del área, Tijuana encontró un penal que Kevin Castañeda transformó en el 2-1 para los visitantes, devolviendo la presión al conjunto regio cuando parecía vivir su mejor momento en el partido.
Lejos de venirse abajo, Monterrey insistió. El equipo empujó con más corazón que orden, generando aproximaciones que obligaron al portero tijuanense a intervenir en varias ocasiones. El premio a esa insistencia llegó en la recta final, cuando Luca Orellano firmó un debut soñado con un disparo de zurda desde fuera del área que se incrustó en el ángulo, desatando el festejo en las gradas y rescatando un punto para los albiazules.
En los minutos finales, Rayados buscó el gol de la remontada con un par de llegadas que encendieron al estadio, pero el tiempo no alcanzó. Tijuana también encontró espacios al contragolpe y el partido se cerró con tensión hasta el silbatazo final.
Con este empate, Monterrey llega a siete puntos en cuatro jornadas y prolonga su racha sin victoria como local en el torneo. El resultado deja claro que, más allá de la calidad individual, al equipo aún le falta solidez colectiva para imponer condiciones en casa y dar el golpe de autoridad que su afición espera en este arranque del Clausura 2026.
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Foto: Tomada de https://www.rayados.com/




