
La edición 2026 del Super Bowl convirtió su espectáculo de medio tiempo en un punto de quiebre cultural. En el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, Bad Bunny desplegó una producción de gran formato que llevó al escenario principal de la NFL una narrativa visual y musical atravesada por referencias a Puerto Rico y a la cultura latinoamericana. La puesta en escena, concebida como un recorrido simbólico por la identidad del Caribe y de América Latina, se desmarcó de los códigos habituales del halftime show y colocó en primer plano un idioma y una estética que rara vez ocupan ese espacio.
ALL THE LATIN AMERICAN COUNTRIES BEING MENTIONED BY BAD BUNNY IN THE HALFTIME SHOW. #SuperBowl pic.twitter.com/sYySsOmTE8
— Access Bad Bunny (@AccessBadBunny) February 9, 2026
El arranque del show fue inmediato y frontal. Con los primeros acordes de Tití me preguntó, el estadio entró en una dinámica de canto colectivo mientras el escenario se transformaba en un paisaje que evocaba a la isla. A partir de ahí, el repertorio avanzó entre Yo perreo sola, EoO y Mónaco, marcando un ritmo que combinó baile, visuales urbanos y referencias culturales. En medio del recorrido, la aparición de Lady Gaga para interpretar Die With a Smile sorprendió a los asistentes y cambió el tono del espectáculo hacia un registro más íntimo, antes de volver a la energía multitudinaria.

El tramo final estuvo marcado por Baile Inolvidable y Nuevayol, que funcionaron como un punto de comunión con el público, seguido de la presencia de Ricky Martin para Cántalo, un momento que fue recibido con ovaciones al reconocer la trayectoria del cantante en el mismo escenario que ahora ocupaba Bad Bunny. El cierre, con CAFé CON RON, convirtió el campo en un desfile simbólico de banderas de América, mientras el artista mencionaba a los países de la región como un solo bloque cultural.
La Casita de Bad Bunny se hizo presente en el #AppleMusicHalftime pic.twitter.com/zUh3aNliVD
— NFL México (@nflmx) February 9, 2026
En la escenografía destacó la presencia de la llamada “casita”, un elemento ya conocido en su narrativa visual, que apareció nuevamente en el Levi’s Stadium acompañada de invitados visibles en el escenario y en las tomas de cámaras, entre ellos Pedro Pascal, Karol G, Jessica Alba y Cardi B. Al inicio del espectáculo también se integraron los boxeadores Xander Zayas de Puerto Rico y Emiliano Vargas de México, reforzando el tono de homenaje a la diversidad latina.
El cierre del espectáculo dejó una imagen que sintetizó el mensaje de la noche. En las pantallas del estadio apareció la frase “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, mientras los fuegos artificiales marcaban la despedida. Sin embargo, la reacción posterior evidenció una fractura en la percepción del evento. En redes sociales, parte del público expresó su rechazo al uso del español en el escenario del Super Bowl. Entre los mensajes que circularon se leyeron: “Cómo se puede tener a alguien hispanohablante actuando en el escenario más importante de la NFL en español? No fue divertido porque no entendías nada de lo que decían a menos que entendieras español. La mayoría de la gente ve el Super Bowl por el medio tiempo…”, “La peor actuación de todos los tiempos en el medio tiempo del Super Bowl…”, “Nunca más, gracias a Dios que se acabó…” y “El espectáculo de medio tiempo fue horrible y no tiene nada que ver con que sea hispano. Me encantan todas las etnias y la música, pero me pareció una actuación mediocre…”.
Horas después, la polémica alcanzó al poder político. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, calificó el espectáculo de medio tiempo como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y uno de los peores de la historia. “El espectáculo del descanso de la Super Bowl es absolutamente terrible, ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad o excelencia“, escribió. Más tarde añadió: “Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todos los rincones de Estados Unidos y del mundo”.

El mandatario consideró el show como una “bofetada” para su país y sostuvo que “los medios de comunicación falsos” emitirán “excelentes críticas”, porque “no tienen idea de lo que está pasando en el mundo real”. Sus palabras terminaron por trasladar el debate del terreno musical al político, en un contexto donde la representación de la cultura latina sigue siendo un tema sensible dentro del discurso público estadounidense.
OMG!!! The little boy who Bad Bunny handed his Grammy to at the Super Bowl was Liam Ramos!!! pic.twitter.com/q7jQgYyySi
— Morgan J. Freeman (@mjfree) February 9, 2026
Con el estadio ya en silencio y el partido retomando su curso, el medio tiempo quedó instalado como uno de los más comentados en la historia reciente del Super Bowl. No sólo por la selección de canciones o las colaboraciones sobre el escenario, sino por la discusión que abrió sobre identidad, visibilidad y el lugar de la cultura latina en uno de los escaparates más poderosos del entretenimiento global.
La puesta en escena del show de Bad Bunny en el #SuperBowl fue buenísima.
— Maykoll Calderón (@SoyAlPacine) February 9, 2026
Mi único reparo sería que debieron ponerle subtítulos para saber qué estaba diciendo pic.twitter.com/tXJe2hyHNF
Especial- eitmedia.mx
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